Realizar un peeling es una de las claves antiedad más importantes para sentirnos jóvenes y estar radiantes.


Exfoliar es una de las claves fundamentales para mantener una piel de envidia. Sus virtudes son más de las que imaginas. Sirve para eliminar células muertas, para que la piel respire y se oxigene.

Si mantienes la piel cuidada, liberada de toxinas, limpia y protegida, cualquier agente externo tendrá más dificultades para dejar su huella.

Beneficios de exfoliar la piel también en verano

  1. Bye Bye células muertas. Además de retirarlas, ayuda a eliminar impurezas, limpiar y reducir el tamaño del poro.
  2. Manchas a raya. También nos ayuda a luchar contra las manchas, y a prevenir la aparición de pequeñas arrugas.
  3. Escudo cuidado y protegido. Es un aliado indiscutible para combatir los efectos de la contaminación ambiental. Si mantienes la piel cuidada, liberada de toxinas, limpia y protegida, cualquier agente externo tendrá más dificultades para dejar su huella.

    El resultado será siempre una piel más luminosa, joven, hidratada y nutrida.
  4. Células en forma. Estimula la microcirculación sanguínea responsable de potenciar el funcionamiento adecuado de las células epidérmicas.
  5. Un aliado de belleza indiscutible. No olvidemos que también cualquier producto activo que apliquemos a continuación, penetrará mejor. El resultado será siempre una piel más luminosa, joven, hidratada y nutrida. 
  6. Y sí, debes exfoliar tu piel también en verano. Existe la falsa creencia de que si hacemos un peeling arrastramos y perdemos el bronceado. Sin embargo ocurre todo lo contrario: es fundamental para eliminar las células muertas y conseguir un tono uniforme.
  7. Es el mejor antiedad. Cuando eres joven la regeneración celular es muy rápida pero con los años se ralentiza. Con el paso del tiempo, la edad, la deshidratación, y el estrés… se hace mucho más lento ese proceso. Si eliminamos células muertas ayudamos a que nuestro organismo, nuestra piel,  genere nuevas células, y , en definitiva, conseguimos ese aspecto rejuvenecido que habíamos perdido.