BAÑO
Un buen baño es un gran lujo al que puedes acceder sin salir de casa. Solo necesitas sumegirte en tu propio mundo para recuperar la luminosidad de la piel mientras ganas salud y paz interior. Eso sí, hay algunos ‘tips’ que debes de tener muy en cuenta.

— Cuidado con la temperatura
La temperatura del agua nunca debe superar la corporal. ¿El motivo? Por encima de los 32 grados puede alterar tu PH y resecar la piel. Además, recuerda que es mejor no abusar del agua muy caliente si quieres evitar la flacidez cutánea.

— ¿Cuánto debe durar?
El baño no debe superar nunca los 15 minutos, ya que cuando permanecemos más tiempo sumergidos en agua caliente nuestra tensión arterial tiende a disminuir y podemos sufrir fatiga y mareos.

— ¡Aceites a la bañera!
Son tus imprescindibles, ya que hidratan y nutren la piel en profundidad. Pero no valen todos, apuesta por el de tomillo (alivia dolores musculares), lavanda (tiene propiedades antiinflamatorias, antisépticas y regenerativas), y bergamota (gracias a su aroma tranquiliza y relaja al instante). Y si lo que buscas es llenarte de energía por la mañana, la naranja, el limón o la mandarina es lo que necesitas.

— Mascarilla de belleza
Aprovecha también el momento del baño para aplicarte una mascarilla facial purificante que limpie en profundidad y estimule las funciones cutáneas. Intenta encontrar una que contenga caolín, extracto de fresas o de hiedra, y vitamina B6, porque notarás vitalidad, luminosidad y frescura al instante.

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Aceite Ducha Likipar, de La Roche Posay. 19,10 €. Aceite Esencial Lavanda, de Grace & Stella. 15,95 €. Aceite Ducha Prodigieux, de Nuxe. 7,90 €. Aceite Ducha PH5,5, de Sebamed. 16,60 €. Mascarilla Purificante, de Farma Dorsch. 18,30 €

DUCHA
Mantiene a raya la temida flacidez, relaja las articulaciones y músculos, elimina toxinas, revitaliza tu mente… La ducha diaria (de no más de 7 minutos) tiene muchos más beneficios de los que piensas.

— En la ducha…
A la hora de enjabonarte no abuses de las esponjas de fibras vegetales, sobre todo en pieles sensibles, porque pueden causar daños en el manto hidrolipídico y dejar tu piel desprotegida. Mejor elige opciones naturales y, una vez que hayas terminado, no olvides enjuagarla, escurrirla y dejarla secando, de lo contrario acumulará suciedad y bacterias.

— Corto y cambio
Un cambio drástico de la temperatura aumenta la frecuencia cardiaca y favorece la circulación. El truco es terminar la ducha con agua tan fría como seas capaz de soportar, empezando por los pies y subiendo poco a poco. Un revitalizante 100% natural.

— El gel importa Si tienes la piel seca
Es clave que optes por geles de textura cremosa, ya que son los más delicados con la piel. Busca en su fórmula ingredientes como aceite de oliva, aloe vera o miel.

Si tienes la piel sensible evita las lociones y los geles extremadamente perfumados y busca fórmulas líquidas, suaves y con pH neutro. Te irán bien los que contengan extractos de aguacate, ya que contiene ácidos grasos, antioxidantes y vitaminas.

Si tienes la piel grasa lo mejor es que elijas geles ligeros que exfolien muy suavemente, para ayudar a reducir las imperfecciones, abrir los poros y eliminar las células muertas. Un ingrediente clave es la menta, que revitaliza la piel y aporta frescor.

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Gel Nourishing Secrets Aguacate, de Dove. 3,35 €. Gel Exfoliante Menta Frambuesa, de Oriflame. 10 €. Gel Mousse Creme Care, de Nivea. 3,75 €. Gel Exfoliante Albaricoque, de La Toja. 4,25 €. Gel Pieles Sensibles, de Avène. 15,55 €