No es obligatorio gastarse mucho dinero para disfrutar de los beneficios de un spa. Solo necesitas un poco de tiempo sin que nadie te moleste… ¡en el baño!


El trabajo, los niños o las tareas domésticas hacen que muchas veces no saquemos tiempo para nosotras mismas. ¡No hay excusas! Un buen baño de belleza es uno de esos lujos al que puedes acceder sin salir de casa. Solo necesitas sumergirte en tu propio mundo para recuperar la luminosidad de la piel mientras ganas tranquilidad y paz interior. ¡Apunta!

Disfruta de tu baño de belleza con aceite

Son tus imprescindibles, ya que hidratan y nutren la piel en profundidad. Aprovecha y llena tu bañera con agua caliente (entre 30ºC y 32ºC) y añade unas gotas de aceite esencial. Los más buscados son los de tomillo (alivia dolores musculares), lavanda (tiene propiedades antiinflamatorias, antisépticas y regenerativas), y bergamota (gracias a su aroma tranquiliza y relaja al instante). Y si lo que buscas es llenarte de energía, la naranja, el limón o la mandarina es lo que necesitas.

Elige el gel que necesitas

Si tienes la piel seca
Es fundamental que optes por geles de textura cremosa, ya que son los más delicados y no contienen agentes jabonosos que resecan la piel. Además, busca en su fórmula ingredientes como el aceite de oliva, el aloe vera o la miel.
Si tienes la piel sensible
Evita las lociones y los geles extremadamente perfumados y busca fórmulas líquidas, suaves y con pH neutro. Te irán bien los que contengan extractos de aguacate, ya que contiene ácidos grasos, antioxidantes y vitaminas. También puedes optar por un gel con aceite de almendras para nutrir y aportar más luminosidad.
Si tienes la piel grasa
Lo mejor es que elijas geles ligeros que exfolien muy suavemente, para ayudar a reducir las imperfecciones, abrir los poros y eliminar las células muertas. Un ingrediente clave es la menta, que revitaliza la piel y aporta frescor. También te gustará la frambuesa, ya que contiene antioxidantes y vitamina C.

Aprovecha para exfoliar

No puede faltar en tu baño de belleza. La exfoliación estimula la regeneración celular y la microcirculación sanguínea de la superficie. Con ella, la piel retoma su suavidad y elasticidad y se vuelve más receptiva para absorber las cremas. Aprovecha el momento relajante del baño para aplicar el exfoliante con un masaje firme, siempre en forma ascendente o en círculos. Después aclara, primero con agua templada, y por último con fría, para tonificar.

Por último, no olvides hidratarte

Tras la ducha ya tendrás la piel lista para que la crema hidratante corporal penetre con mayor eficacia. Elige una que, además de aportarte una nutrición profunda, consiga iluminar y revitalizar tu piel. ¿Las mejores? Las que contienen antioxidantes, vitamina E, y ácidos grasos. Además, muchas también alivian las pieles irritadas y protegen de las agresiones externas.

Sigue bajando, te proponemos unas cuantas que te gustarán.