Uno de los productos de belleza ideales para conseguir el deseado efecto de ‘buena cara’ que todas queremos son los ruborizantes. No son coloretes, ni tampoco iluminadores. Nada de eso, sino de unos discretos tintes de efecto líquido que potencian el efecto natural del rubor de las mejillas pero, eso sí, con un matiz mucho más pigmentado. Su misión es conseguir un rostro con efecto jugoso y muy natural y dar un toque de color a nuestra piel, pero sin resultar demasiado llamativo. Se usan especialmente en la zona de los pómulos, aunque también ponerlo en los labios.

En el verano, y más con la humedad propia de las altas temperaturas, lo que menos necesita nuestra piel son maquillajes densos y muy cubrientes que terminen creando efecto máscara en nuestra piel. Lo que necesita, especialmente cuando las temperaturas son más elevadas, son texturas ligeras y colores delicados que aporten buen tono sin resultar pesadas. Y aquí es donde entra en juego este producto maravilloso.

Los ruborizantes están de moda para un efecto ‘buena cara’

Los ruborizantes están pensandos para una aplicación rápida y fácil y para que resulte cómodo sobre la piel. Ponlo en tus mejillas, con dedos o con brocha, a toquecitos, sin necesidad de arrastrar el producto, y en cuestión de segundos tendremos un rubor jugoso en nuestra cara. Parecerá que nos hemos puesto ‘rojas’, de la forma más natural. Si quieres darle más intensidad, sólo tienes que repetir la acción para darle más potencia al color.

Tienen mucha acogida entre las que más saben de trucos de belleza porque la textura es más cremosa, y puede difuminarse con facilidad y además hará que quede fijado durante horas.