«Ha sido un fracaso», ha reconocido finalmente Kiko Jiménez, encargado de convertirse en anfitrión de ‘La Última Cena’.


La noche prometía contar con todos los ingredientes para acabar de la forma más desastrosa posible. Rafa Mora y Kiko Jiménez, enemigos confesos, se enfrentaban juntos a la difícil tarea de ser los anfitriones de ‘La última cena’. Ya durante el proceso de elaboración tuvieron sus primeros rifirrafes y una importante discusión en la que el extronista de ‘MYHYV’ acusaba a su compañero de estar más pendiente de «hacer show» que de cocinar. «Yo me he mantenido en mi sitio», se defendía el novio de Sofía Suescun.

El jurado del programa, Sergi Arola, presagiaba que la noche no comenzaba de la mejor de las maneras: «Es vergonzoso. No se merecen estar aquí. No he visto en toda mi carrera nada así», reconocía. Rafa se mostraba molesto con su compañero y afirmaba que se debía a su trabajo y por ello estaba intentando ser profesional ante las cámaras. La pareja de improvisados ‘chefs’ creó un menú a base de ‘Paella valenciana’ de primero y de segundo, ‘Tacos de corvina y gambas’, como postre ‘Flores manchegas rellenas de nata’.

«Me sabe fatal defraudar a mi tierra», aseguraba Rafa ante una paella que no había salido como él esperaba. Begoña Rodrigo, juez del programa, indicaba que el arroz estaba muy pasado mientras que Sergi Arola se mostraba demoledor: «Esto es incomestible». Además, con la receta Rafa quiso rendir un homenaje a un pilar fundamental en su vida, su abuela Lucía con la que se siente muy unido. Sin embargo, el resultado no fue el más indicado: «Esto no se lo dediques a tu abuela», le recomendaba Jorge Javier Vázquez.

La pareja reconocía su fiasco en los fogones: «No hay que buscar culpables», decía Kiko. Todos los invitados coincidían en que el primer plato fue un auténtico desastre, incluso, Chelo García-Cortés se negaba a degustarlo. Sergi Arola fue uno de los más críticos de la noche con la pareja de colaboradores. Muy enfadado estallaba contra ellos, les decía que no tenían excusa y que no se habían esforzado lo suficiente: «No es un menú difícil».

«Ha sido un fracaso», ha reconocido finalmente Kiko. Añadía que no se sentía orgulloso de los enfrentamientos protagonizados delante de las cámaras y lo único que pretendía no era que fueran amigos sino tener un «trato cordial». Le tendía la mano y entonaba el ‘mea culpa’ si algo le había sentado mal a Rafa: «Somos dos perfiles parecidos, venimos del mismo programa y nos gusta trabajar en televisión». A pesar de sus buenas intenciones, Rafa Mora no ha enterrado el hacha de guerra con su compañero de plató.

Raquel Mosquera, invitada sorpresa de la velada, fue una de las más benévolas con los anfitriones. La viuda de Pedro Carrasco reconocía que tiene buen paladar y disfruta comienzo. Además, confirmaba que será la encargada de preparar el menú del próximo programa de ‘La última cena’. Como colofón final, un postre compuesto por ‘Flores manchegas rellenas de nata’: «Lo mejor de la cena», coincidían los dos jueces y el resto de comensales.

El atragantamiento de Lydia Lozano

Una noche más, Lydia Lozano ha elegido un ‘look’ totalmente rompedor y no ha dudado en sorprender con una de sus habituales pelucas. Esta vez, la colaboradora se mostraba muy enfadada con la elección: «Es una cosa tan fea», señalaba nada más comenzar la velada. Reconocía que la combinación con su estilismo no era el más acertado: «Y yo  con un traje de 600 pavos». Mientras que Jorge Javier Vázquez le espetaba: «Estás horrorosa».

La colaboradora ha protagonizado uno de los momentos de mayor tensión de la velada cuando se ha atragantado con el segundo plato de la noche a consecuencia de una espina de pescado. Un momento que en un principio parecía ser una broma, pero finalmente, ha tenido en vilo a todos sus compañeros de plató quienes, muy preocupados, la han rodeado rápidamente para ayudarla. Pasaba el mal trago tomando un poco de pan y sosteniendo en alto su brazo izquierdo: «Me he asustado», reconocía.

Otra de las anécdotas de la noche se ha producido cuando el tele-tupper del programa ha llevado el primer plato de la noche a casa de Gloria Camila Ortega, la expareja de Kiko Jiménez con quien mantuvo un romance durante cuatro años. Como era de prever, la joven ha rehusado a responder al interfono. «Gloria sabe que mi hijo cocina muy bien», afirmaba Carmina Jiménez -madre de Kiko- quien intervenía en directo en el programa.