Tras finalizar sus estudios de cocina, la ‘socialité’ ha revelado en ‘El Hormiguero’ sus próximos proyectos. En el plató se encontraba su novio, del que no se separa.


Este jueves, Tamara Falcó se ha sentado en el plató de ‘El Hormiguero‘. Pero esta vez no lo ha hecho en calidad de colaboradora, sino como invitada. En el programa de Antena 3 ha charlado con Pablo Motos sobre sus nuevos proyectos tras terminar sus estudios como chef en la prestigiosa escuela de cocina Le Cordon Bleu Madrid. Todo ello ante la atenta mirada de su novio, Iñigo Onieva, que estaba sentado en las gradas del público, arropando a su chica en su noche como invitada al espacio.

Durante su conversación con el presentador, la Marquesa de Griñón ha hablado de lo mucho que ha aprendido de su madre el arte de recibir. «Mi madre sería la perfecta jefa de sala. Es una anfitriona maravillosa. Tiene todo tipo de tips… Decora mucho la mesa. Para ella invitarte a comer o a cenar es una ceremonia«. El de Reuqena le daba la razón: «Es verdad. He estado alguna vez en tu casa y es perfecta. Es perfecta hasta bajando las escaleras».

«A mi madre le encanta tener súper ordenado»

«Ella tiene algo especial. Incluso la forma de moverse… Evidentemente es mi madre y la tengo en un pedestal», añadía Tamara, quien ha detallado que cuando van invitados a comer a su casa, su progenitora tiene una vajilla para cada ocasión. También lo tiene todo perfectamente colocado. «A mi madre le encanta tener súper ordenado. Tiene una habitación solo para vajillas. Cuando nos mudamos pudo extender toda su colección». Motos bromeaba que el lavavajillas en su casa debe de ser como «un túnel de lavado de Repsol». La invitada puntualizaba: «Hay un armario solo para cubertería, otro para mantelería, para cristalería, otro para papel porque le encanta todo lo que es papelería».

© Redes sociales.

La colaboradora ha revelado que en su casa se comen muchos platos «de cuchara, ,que su madre suele ingerir «muchas verduras» y que a Mario Vargas Llosa le gusta comer las lentejas «con dos huevos, con chorizo y con todo. Tiene la teoría de que todo está más bueno si le añades un huevo y es una teoría bastante cierta». Y, hablando de comida, ha recordado cómo logró perder peso tras engordar 20 kilos.

Lo logró gracias a una dieta estricta y a su paso por la Clínica Buchinger de Marbella, conocida internacionalmente por sus terapias de ayuno terapéutico. «Engordé muchísimo», decía. «A mí me encanta ir, es verdad que los dos primeros días son más duros, pero después entras en el estado de cetosis y tienes la mente más clara. También hay muchas actividades, es interesante porque es medicina integral, mente, alma y cuerpo… Allí recuperé esa conexión con mi cuerpo y después con mi mente».

También son asiduos a este centro su madre y el Premio Nobel de Literatura. Eso sí, antes de someterse a tan estricta dieta, el escritor de origen peruano «se toma su fabada y cuando salen van directos a tomarse una bandeja entera de churros».

Quien no quitaba ojo a Tamara durante sus declaraciones en televisión fue Iñigo. Él, en cambio, prefirió no decir nada ante las cámaras. Lo suyo, de momento, es estar en un discreto segundo plano.