En la reaparición televisiva de la pareja, el hijo de Isabel Pantoja ha lamentado la escasez de encuentros íntimos con su mujer.


Este jueves, Kiko Rivera e Irene Rosales han concedido una entrevista en conjunto en televisión. La pareja ha visitado el programa ‘Land Rober’ de TVG, el late night de humor que presenta Roberto Vilar en la televisión gallega. Allí han mostrado su faceta más divertida y desenfadada. Incluso han protagonizado juntos un ‘sketch’ de humor en el que han demostrado sus dotes artísticas. Pero durante su paso por el espacio de entretenimiento de la cadena autonómica han tenido tiempo también de hablar de algunos asuntos personales. Entre ellos, el origen de su relación, el posible acercamiento del DJ con su madre, la nueva casa en la que se han instalado en Castilleja de la Cuesta o cómo marcha su vida íntima…

Y es que el sevillano, que es gran amigo del actor y humorista, se ha sentido tan a gusto en el ‘show’ que no ha dudado en hablar sin tapujos sobre sus secretos de alcoba. Muy a su pesar, no todo marcha como a él le gustaría. «Con dos niñas se folla poco», revelaba. Y es que teniendo dos niñas en casa resulta muy complicado tener encuentros bajo las sábanas. Eso sí, ha dejado claro que la escasa vida sexual de la pareja no se debe a falta de ganas. Al menos por su parte. «La que no pone interés es ella», puntualizaba. Una queja que ha hecho pública ante millones de espectadores y que la modelo se tomaba con la mayor naturalidad posible.

Kiko insistía en contar una anécdota que les había sucedido recientemente, pero Irene le pedía prudencia. Y le advertía: «Que luego la tenemos». Pero nada logró que el andaluz terminara relatando un incidente doméstico que, claro está, tampoco ayuda nada a mejorar las cosas en esta temporada de sequía sexual. «Y para lo poco que lo hacemos van y nos pillan», soltaba. O sea, que encima han sido cogidos ‘in fraganti’. Para qué queremos más…

TVG

Quedaba claro que la pasión no es el punto fuerte de su relación en estos momentos. Tampoco el romanticismo parece estar en sus cotas más altas. Porque Irene se ha mostrado algo fría al hablar de él. Comentarios como que a Kiko «le gustan todas» se sumaban a su confesión sobre su posible boda religiosa. El hijo de Isabel Pantoja admitía que le hace ilusión casarse ante el altar. «Yo quiero casarme por la iglesia, pero a ella no le apetece», decía.

La pareja habla de su boda religiosa

Por su parte, Irene explicaba que con su boda civil, en 2016, fue suficiente. Es algo de lo que ya habló a principios de año. Tras la muerte de su madre, Mayte Vázquez, fallecida el 6 de febrero de 2020 tras una grave enfermedad, ya no ve sentido a celebrar una ceremonia en la que su progenitora no podrá estar presente. «Ya me he casado, ya no…», ha confesado en el show de Roberto Vilar.

Kiko Rivera beso
© Europa Press.

El músico destacaba que lo que más ilusión le hace de celebrar otro enlace es por la fiesta, «más que nada por la despedida. Es lo bueno de la boda, la despedida», sentenciaba. Minutos más tarde se pondría más serio y reconocería públicamente el agradecimiento que siente por tener a Irene a su lado: «Es lo mejor que me ha pasado en la vida».

En el regreso de la pareja a televisión han dado nuevos detalles sobre su nuevo hogar. Fue el pasado mes de septiembre cuando Kiko e Irene se trasladaron a una casa en el centro de Castilleja de la Cuesta. Una vivienda «de 300 metros cuadrados en una planta» que «paga él», según ha contado ella. Y en la que viven «en alquiler con opción a compra» por «más de 1.000 euros».