«Tengo miedo», ha reconocido la mujer de Kiko Rivera sobre el regreso a las aulas.


La vuelta al cole está a la vuelta de la esquina. Lo sabe bien Irene Rosales que afronta estos últimos días del mes de agosto con un evidente desasosiego por el regreso a las aulas de sus dos hijas, Ana y Carlota. La mujer de Kiko Rivera no ha dudado en reconocer que le preocupa, y mucho, este tema cuando el país atraviesa una creciente oleada de contagias en Covid-19.

Recordaba que tiene dos niñas pequeñas fruto de su matrimonio con el DJ: Ana, de 4 años, que está en la etapa de educación infantil mientras que la benjamina de la familia, Carlota, de 2, acude a la guardería. «Van a distintos colegios y son de edades distintas. Tengo miedo», reconocía en ‘Viva la vida’. Señalaba, asimismo, que como tantos otros padres vive el final del mes de agosto con cierta incertidumbre ya que se desconocen muchos datos sobre la vuelta al cole en plena pandemia.

«Siento muchísimo miedo», indicaba. Eso sí, aseguraba que la educación es fundamental para los niños y que tienen que seguir yendo al colegio para continuar con un aprendizaje que es vital para ellos, también que necesitan recuperar la normalidad que se vio afectada el pasado mes de marzo cuando los colegio cerraron sus puertas.

El septiembre más temido

La mujer de Kiko Rivera ha incidido en que es normal que los niños presenten un episodio de fiebre por diversos motivos, explicaba que sus hijas la tienen por «un diente o por lo que sea», un síntoma que se puede confundir con un posible positivo en coronavirus. También sobre la dificultad que supone no saber cómo se desarrollará la educación el próximo curso y el problema que supone para la conciliación. «Yo estoy en mi casa, pero muchas otras familias no».

Durante este tiempo, Irene se ha mostrado muy prudente y ha extremado las precauciones en su familia evitando acudir a parques infantiles. Además, si va a una terraza cuida mucho de que sea de confianza. Revelaba que hace un par de semanas se sometió a una PCR para saber si había contraído el virus porque presentaba ciertos síntomas, finalmente todo quedó en un resfriado común. Ante la prueba a la que también se sometió su hija, ha dicho lo siguiente: «Le ha cogido pánico absoluto». 

La familia es el motor en la vida de Irene Rosales que el pasado mes de febrero sufrió un duro golpe cuando murió uno de sus principales pilares. Su madre, Maite Vázquez, fallecía como consecuencia de una grave enfermedad contra la que llevaba luchando unos meses.