La reina hachemita cumple 51 años y para celebrarlo recordamos algunos de sus looks más sonados. Estos son algunos de los estilismos que han hecho que se convierta en todo un icono de estilo y elegancia.


Es, probablemente una de las mujeres más conocidas del planeta. También una de esas que nunca se apean de los rankings de las más elegantes. Por eso, año tras año, look tras look, Rania de Jordania figura siempre en las listas de las mejor vestidas de cualquier evento. Da igual que sea una boda real, un acto oficial o una lectura en una convención.

Este 31 de agosto, Rania cumple 51 años sin haber desaparecido nunca del imaginario fashionista, porque no hay escenario que se le resista y en el que no triunfe. Lleva haciéndolo cerca de dos décadas y sigue sabiendo adaptar su estilo a los acontecimientos que la rodean.

Un cumpleaños diferente

El año pasado, cuando llegó a la cincuentena, la casa real hachemita lo celebró haciendo público un posado de la reina. En la imagen aparecía, tan espectacular como acostumbra, vestida de blanco, un color que además de sentarle de maravilla es una suerte de talismán para ella, pues recurre a él en múltiples ocasiones.

Esa fue a única celebración pública que hizo de un aniversario redondo que llegó, como este, el cumpleaños número 51, en tiempos extraños de pandemia, en los que lo más sensato era dar ejemplo de prudencia y discreción y no celebrar grandes fastos. Por eso tampoco este año se espera que sepamos más de este las celebraciones de este día que una cena en familia.

La discreción, pero arriesgando

En lo único que Rania arriesga en estos tiempos es en sus estilismos. A pesar de que tiene un estilo clásico y muy definido, no es extraño verla atreverse con algunas tendencias que son imposibles para el común de los mortales. Como la que apareció hace unos años del atleisure, que suponía llevar las prendas deportivas a otro nivel. Y ella lo logró,  mezclándolas además con unos tacones de vértigo.

Aún así, como decimos, suele tender a lo clásico, algo comprensible por su papel institucional. Sabe lo que le funciona y lo repite: trajes sastre, conjuntos de chaqueta y falda lápiz con un cinturón para marcar la silueta y vestidos largos hasta los pies con caída recta se repiten en su armario, y hacen que triunfe allá donde va.

La invitada perfecta

Esas elecciones tan acertadas la han convertido en la perfecta invitada. No hay boda real en la que ha ya estado donde no haya sido una de las mejor vestidas, aunque si hay una en la que sobresalió, esa fue, sin duda, la de los actuales Reyes de España.

Para la ocasión confió en Givenchy, una de las grandes firmas presentes en su guardarropa. Desde la maison francesa idearon un traje de dos piezas, compuesto por una blusa de seda de color crudo y una falda, larga hasta los pies, en tono malva, que aún a día de hoy, casi dos décadas después de aquello, se sigue replicando una y otra vez.