Desmaquíllate ¡Con aceite!

La limpieza es uno de los pasos clave en el correcto cuidado de la piel. Ahora, las nuevas texturas oleosas te lo ponen más fácil combinando eficacia, rapidez y resultados.

¿Cómo funcionan?
El miedo a engrasar demasiado la piel es el principal motivo por el que todavía a muchas mujeres les cuesta incluir este producto en su rutina de limpieza. Sin embargo,
la fórmula de los aceites desmaquillantes es similar a la del maquillaje, porque ambos
contienen una base oleosa, lo que permite que durante la limpieza el producto atrape mejor, por afinidad, los componentes del maquillaje. Además, los nuevos aceites ayudan a nutrir la piel en profundidad sin engrasarla y aportándole una sensación de suavidad
y confort al instante. ¿Más? Son los mejores aliados para acabar con el maquillaje
waterproof de una sola pasada.

¿Cúal debo elegir?
Hay un sinfín de posibilidades para adaptarse a todas las necesidades y gustos. ¿Los más
buscados ahora mismo? Los desmaquillantes a base de aceites que se transforman en leche limpiadora para retirar las células muertas y otras impurezas. También deberías
probar los que contienen micelas y los aceites que pasan a ser ligeras espumas nada más frotarlos. ¡Te encantarán!
¿Lo pueden usar las pieles grasas?
Por supuesto. Este tipo de limpiadores son beneficiosos para todos los tipos de piel. De hecho, las pieles mixtas y grasas son las más idóneas para utilizarlos, ya que especialmente en ellas hay que cuidar la hidratación en profundidad para que no se genere más sebo como reacción a la deshidratación.

¿Cómo hay que utilizarlos?
Con la piel seca se masajea el producto suavemente por todo el rostro, cuello y escote. A continuación, se retira con agua tibia y un paño o esponja suave. Por la mañana, será
suficiente su uso en solitario y con poca cantidad, mientras que por la noche, si fuese
necesario, se puede realizar una segunda pasada para perfeccionar.

¡Automasaje!
Después de utilizar el desmaquillante en aceite hazte un automasaje facial de un par de minutos, ya que esto favorece la circulación sanguínea y contribuye a aumentar el brillo
de la piel. Empieza debajo de los pómulos y, utilizando los nudillos, sube por los lados
de la nariz hasta la parte superior de la frente. Después, baja por los contornos y con ayuda de las yemas masajea la zona del contorno de los ojos, empezando por el puente de la nariz y siguiendo hacia fuera, en dirección a la sien.