El popular vidente concedió su última entrevista a la Revista SEMANA y anunció su retirada tras ser diagnosticado con principio de Alzheimer.


Octavio Aceves fallecía este sábado a los 73 años en un hospital de Guadalajara a raíz de unas complicaciones tras sufrir una infección renal hace unos años. Antes de retirarse de la vida pública, el popular vidente concedió una última entrevista a SEMANA en donde se abrió en canal y confesó que le habían diagnosticado Alzheimer. A continuación, recuperamos las palabras del que fuera el encargado de escribir la sección de Horóscopo para esta revista. 

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Sereno y tranquilo, Octavio Aceves confesaba a SEMANA que hacía poco le habían diagnosticado Alzheimer, una cruel enfermedad que poco a poco le arrebataría sus recuerdos y por ello tomó la difícil decisión de retirarse. Entonces, nos reveló también estuvo con tratamiento médico y psiquiátrico. Junto a él se encontraban las dos personas que son ahora su familia: su discípulo y amigo Rubén Barea, que es también vidente, y sobre todo su adorada Macarena Romero.

“Ella es mi secretaria y mi mejor amiga, como una hermana para mí”, decía. Y a Octavio se le quebraba la voz. Porque Macarena en realidad ahora es más como una madre para él. Lo cuida, lo mima y se ha encargado de que reciba los mejores cuidados. Ella y Rubén son quienes sufrieron en primera persona el inevitable deterioro del vidente, sus cambios de humor… Ellos sabían mejor que nadie por lo que estaba pasando, porque a sus problemas de salud se sumaron también los económicos.

Vídeo: Europa Press

“Es verdad que tengo algunos problemas económicos y me apaño como puedo. Pero menos mal que me ayudan Macarena y Rubén”, reconocía entonces. Octavio no quiso hablar de dinero, pero la verdad es que ha puesto a la venta su casa de Madrid que le servirá para pagar sus deudas. “Siempre me ha gustado vivir bien y he ganado mucho dinero, cierto, pero también lo he gastado. Me ha gustado disfrutar”, afirmó, recordando, por ejemplo que durante 30 años reservaba 40 días para escaparse a su rincón preferido del mundo, la isla italiana de Capri.

La vida de película de Octavio Aceves

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En octubre de 2005 fue elegido Ciudadano de Honor de Capri y miembro del Senado de la Cultura, algo que recordaba como “uno de los días más felices de mi vida”. Incluso le dedicó uno de sus libro, Capri, de Tiberio a la Dolce Vita, que escribió en 2013. “Capri es única, y junto con Venecia y París son las ciudades que más amo”, proclamó con entusiasmo.

Octavio ha tenido una vida de película, un pasado que calificó de maravilloso. Por eso aún es más terrible asumir su presente: “Me di cuenta de que estaba enfermo porque perdía la memoria, no me acordaba de las cosas y porque confundía a la gente una con otra, incluso a mis amigos. Era horrible. Al principio fue muy duro y agobiante, por eso decidimos que era mejor que ingresara en una clínica”.

Y por esa razón Octavio Aceves se alejó del bullicio y se trasladó a un pequeño pueblo de Guadalajara. Allí trasladó muchas de las cosas de su casa de Madrid, sus fotos preferidas sobre todo, para crear un nuevo hogar donde sentirse seguro. “Ahora echo de menos mi trabajo, es lógico, porque me gustaba mucho. Pero es que no puedo, de verdad. Así que he dicho basta. Ya he hecho bastante”, decía a esta revista y hacía hincapié en que vivía en una montaña rusa de emociones.

El origen

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Octavio se retiró pensando también en toda esa gente a la que ha ayudado a lo largo de sus más de 50 años como vidente. Muchísimas personas que más que clientes han llegado a ser amigos. “Dejar mi consulta es también un acto de cariño hacia mis clientes. No quiero darles una mala información, y por eso prefiero que sigan con Rubén, que es mi amigo y también mi sucesor”, comentó entonces.

Es Rubén, su discípulo, quien nos comentó que una operación de nariz a la que se sometió en 2016 no salió bien y eso sumado a una supuesta negligencia médica desembocó en un montón de problemas, además de tener que estar mucho tiempo sin poder trabajar ni generar ingresos. “Eso le causó mucho estrés, no dormía, tenía hemorragias… A lo mejor Macarena y yo nos equivocamos ahí, porque donde nosotros veíamos estrés o depresión quizás era algo más que estaba camuflado”.