El 22 de julio, Belén Esteban cumple su primer aniversario de boda con Miguel Marcos. La pareja se dio el ‘sí, quiero’ hace un año en una finca en la localidad madrileña de Alcalá de Henares. Un total de 21 testigos y 290 invitados presenciaron la ceremonia, que supuso uno de los momentos más emotivos en la vida de la ‘princesa del pueblo’.

Sus deseos de tener un hijo en común

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«Me caso con el hombre de mi vida. Miguel salvó mi vida», había asegurado poco antes del enlace. Y es que convertirse en la mujer de este conductor de ambulancia sellaba una relación que la de Paracuellos del Jarama considera definitiva. La colaboradora está segura de que Miguel es el hombre de su vida. Por eso tardó tan poco en anunciar su intención de tener un hijo con él. «Voy a ir a por el niño, ya que no me lo habéis preguntado… Si viene bien, si no, no pasa nada», confesaba a sus compañeros de ‘Sálvame’. Incluso revelaba que en sus planes para tener un bebé ya se había sometido a revisiones para comprobar que «todo está perfecto» y, así, ponerse manos a la obra cuanto antes.

En verano de 2019, Belén tenía claro que si quedaba en estado de buena esperanza debía ser por medios naturales. No estaba dispuesta a recurrir a ayuda alguna ni a someterse a tratamiento alguno de fertilidad. «Si me viene natural lo tendré. No me voy a poner en ningún tratamiento«, sentenciaba. También estaba preparada para un posible embarazo de alto riesgo, al igual que sucedió en los meses de gestación de su hija Andrea, ya que es diabética. «Si me quedo embarazada seguramente me tendría que quitar de trabajar. Me han dicho que tengo que estar en reposo absoluto los tres primeros meses», detallaba.

La pandemia ha truncado los planes de la pareja

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A tenor de sus palabras, es evidente que Belén lo tenía todo fríamente calculado. Poco después de su boda manifestaba, además, que deseaba casarse de nuevo con Miguel. Esta vez por la iglesia. Y aprovechar la ceremonia religiosa para bautizar al pequeño que deseaba llegase pronto…

Sin embargo, doce meses después, ninguno de los planes de Belén se han hecho realidad. Su sueño se ha visto truncado por la crisis sanitaria global. Es más: la pandemia no solo ha echado por tierra sus anhelos de ampliar la familia. Es que incluso ha separado a Belén de su marido durante el periodo de confinamiento. Porque durante el aislamiento, Miguel, que es profesional del ámbito sanitario, se trasladaba a su piso de soltero para evitar contagiar a Belén por Covid-19. Todo al revés de como lo habían soñado.

De este modo, el balance de Belén y Miguel a un año de su emotiva boda es un cúmulo de proyectos frustrados, que aún aguardan con mucha ilusión: casarse ante los ojos de Dios, tener un hijo en común y bautizarlo el mismo día de su unión eclesiástica. Los dos esperan poder reanudar sus propósitos en cuanto la realidad del coronavirus les permita una tregua en nuestro país. Si este momento llega lo antes posible, mejor que mejor. Porque a Belén, de 46 años, el reloj biológico empieza a correr en su contra.

De momento tienen motivos para estar de enhorabuena. Después de varias semanas separados por fin vuelven a estar juntos. Bajo el mismo techo. Y en el mismo lecho. Esto será de gran ayuda si se meten de lleno en faena para lograr que el ansiado bebé llegue cuanto antes. En estos doce meses les ha tocado enfrentarse a reveses que ni ellos, ni la mayoría de los españoles, hubieran imaginado jamás. Por suerte todo pasa, así que ha llegado el momento de seguir adelante con los fines que se habían marcado. ¿Conseguirán cristalizar sus deseos el año que viene? Quizás sea 2021 el que traiga todo lo que ambicionan para hacer más feliz, si cabe, su relación. Aunque Belén Esteban no ha vuelto a pronunciarse al respecto, siempre se ha mostrado muy ilusionada ante la idea de quedarse de nuevo embarazada, por lo que seguro no ha tirado aún la toalla. Y el que la sigue la consigue, dicen.