Tania Llasera quizá no está orgullosa de la decisión que tuvo que tomar, pero lo cierto es que no puede arrepentirse de ella, dado que sabía que hacía lo mejor para sus dos hijos. Al nacer el segundo de sus retoños, la presentadora tomó una de las decisiones más duras de su vida: dejar a su perrita Mila al cuidado de su hermano, privándose del amor diario que esta le otorgaba de forma desinteresada. No es una determinación sencilla para ella, pero era lo mejor teniendo en cuenta algunas complicaciones surgidas en la convivencia de su perrita con sus bebés, las cuales ha preferido no comentar públicamente.

Tania Llasera, rota, desvela los motivos de sus lágrimas en Instagram

Aunque esta situación no es nueva, lo que no cesan son las críticas de sus seguidores al hecho de que haya dejado de vivir con su perrita para entregársela a su hermano. “La primera con el corazón roto soy yo. Siempre he querido que mis hijos crezcan con animales y mi Mila es mi primer bebé”, aseguraba en su día Tania Llasera, que una vez más debe hacer frente a esta dolorosa cuestión, tras nuevos ataques en sus redes sociales.

La pequeña Mila ha vuelto a casa de Tania Llasera, aunque tan solo sea por unos días con motivo del puente de la Constitución: “Mila está con nosotros unos días y estamos todos felices de tenerla”. La presentadora no ha querido dejar pasar esta oportunidad de compartir con su familia virtual el regreso de su perrita, aunque de saber la reacción de sus seguidores quizá se lo hubiese pensado dos veces.

Lo hacía con una tierna foto de sus hijos tumbados en una alfombra de su casa y acompañados de la pequeña Mila, mostrando que se llevan a las mil maravillas. Esto ha sido aprovechado por sus fans para sacar de nuevo la cuestión de su “abandono”, algo que le provoco un gran dolor a Tania Llasera. Por ello, la presentadora se ha visto obligada a explicar aún más el motivo que le llevó a tomar esta dura decisión para ella, recordando, eso sí, que Mila no ha sido abandonada, sino que está al cuidado de su hermano.

“Crecí con animales, mi abuela tenía Dios sabe cuántos y en casa siempre hubo perros, gatos y tortugas. Casi todos mis perros han sido adoptados de perreras o rescatados en medio del monte alicantino (habían sido abandonados) incluso hemos recogido una camada que estaba en una bolsa en un arcén de la carretera (la gente es increíble). En fin, tomé la decisión más dura con mi perra Mila, por su bien. Mila tiene 11 años y poca gana de estar entre críos. Pepe lo aceptó de mala gana, pero la llegada de Lucía fue ya la gota que colmó el vaso. Y me hizo saber, cagándose por toda la casa, y marcando a mi hija y sus juguetes con pis varias veces”, comienza a explicarse Tania Llasera ante los ataques.

La decisión fue dura, ella es mi primera hija, pero quiero verla contenta. Ahora está viviendo mucho mejor, retirada de niños y durmiendo en una cama con compañía humana. Es feliz, y consecuentemente, aunque la echo de menos, yo también. Porque lo primero es la perra. Y ya está. Quien quiera verme como un monstruo desalmado, no me conoce. Mi gordita es lo primero, y ella está feliz, que es lo importante. Ahora está todo el puente con nosotros, porque mi hermano se fue de vacaciones y yo quiero verla y achucharla. Me chifla verla con mis hijos, Lucy se cree que es un bebé por su tamaña y ya le he explicado que es una abuela la Mila”, remataba Tania Llasera, que utilizaba el hashtag #duradecisión para cerrar su respuesta.