Para la presentadora, 2021 ha sido uno de los años más complicados de su vida. Halagada y criticada a partes iguales, le ha tocado enfrentarse al severo juicio de la audiencia.


El año 2021 llega a su fin. Y, al igual que hacemos la mayoría de los mortales, toca hacer balance de lo vivido a lo largo de los últimos meses. Es el momento perfecto plantearse nuevos retos para el año que viene. Pero antes de hacerlo nunca viene mal repasar en qué hemos acertado o en qué nos hemos equivocado para seguir tomando las decisiones adecuadas. Es algo que ya ha hecho Carlota Corredera, para quien los últimos meses han sido especialmente difíciles de afrontar. Tan delicados han sido que ha solicitado la ayuda de un psicólogo para «poner freno a esos pensamientos negativos» que le impedían avanzar y mermaban su estado de ánimo.

Pero, ¿cuándo empezó la gallega a enfrentarse a sus propios demonios? Fue tras el estallido de la pandemia, en marzo de 2020, cuando empezaron a saltar las primeras señales. Algo no iba bien. Empezó a darse cuenta de que, tras casi dos décadas trabajando en televisión, la gravedad de la situación global y la presión del trabajo comenzaron a hacer mella en su día a día. Cabe recordar que durante los 99 días que duró el confinamiento, Corredera estuvo al pie del cañón presentando ‘Sálvame‘. No fue tarea fácil coger la batuta del programa estando España en niveles históricos de miedo e incertidumbre. En el terreno profesional, ella y sus compañeros tendrían que aguantar otro duro varapalo: el cáncer de pulmón de su compañera Mila Ximénez, que anunció la propia sevillana en el mes de junio y que acabaría con su vida un año después.

Pasada la primera fase de catarsis postcoronavirus llegaría otro tsunami mediático: la emisión de ‘Rocío, contar la verdad para seguir viva’, estrenada el pasado 21 de marzo. Que la hija de Rocío Jurado rompiese su silencio después de 25 años sin pronunciarse generó una revolución sin precedentes dentro y fuera de la pequeña pantalla. Carlota Corredera no dudó en posicionarse a favor de Rocío Carrasco y su desgarrador testimonio sobre la violencia que vivió a manos de su hija, Rocío Flores, y su exmarido, Antonio David Flores. Desde entonces la ha defendido a capa espada. Tanto, que ha sido juzgada severamente por ello. Y fue ahí cuando muchas cosas se vinieron abajo.

Carlota Corredera marido
© Gtres.

La periodista, que siempre fue una mujer segura de sí misma, «abierta y charlatana», se percató de que el aluvión de comentarios sobre su trabajo la hacían flaquear. Y empezaron a faltarle fuerzas. «Me hacía falta ayuda profesional, porque quienes salimos en la tele estamos continuamente expuestos y se nos juzga por nuestro físico, por nuestras palabras… por cualquier cosa», ha confesado en una entrevista a ‘Saber vivir’. «Estaba muy tocada». Tenía sobradas razones para estarlo. Muchas voces han aplaudido su defensa a Rocío Carrasco y sus constantes alegatos feministas. Hasta le han dado diversos premios por su labor divulgativa en lo relativo a la violencia de género. Pero el poso que han dejado las voraces críticas de sus detractores que ha llegado a romperse en directo, superada por las circunstancias.

La hemos visto llorar. La hemos visto cabrearse. La hemos visto emocionarse. En definitiva, en este 2021 hemos visto a una Carlota Corredera más vulnerable que nunca. Una que igual ha mostrado su rabia ante las injusticias que Antonio David ha cometido contra su amiga o que se ha roto cuando una espectadora anónima le ha dado las gracias por ayudar a las mujeres que viven en una situación de violencia doméstica.

Carlota Corredera Menina look
Gtres

Al ‘annus terribilis’ de Carlota se suma una pena que hasta ahora ha permanecido ajena a la audiencia. Y que tiene que ver con su vida personal. A sus 47 años, ha decidido que no volverá a tener más hijos biológicos. «Me lo ha desaconsejado mi ginecóloga por una cuestión de salud», revelaba, con la voz quebrada, el pasado 8 de diciembre. tuve riesgo de preeclampsia, que es algo que puede acabar con la vida del bebé y con la vida de la mamá. Me estuve pinchando heparina en el último mes y parece ser que tengo un alto riesgo de preeclampsia en el segundo embarazo». Es algo que tiene asumido ya, pero su condición ha truncado sus deseos de volver a ser madre biológica.

Corredera ha demostrado en numerosas ocasiones que es una mujer fuerte. Ya siendo adolescente le tocó vivir dos grandes tragedias. Siendo adolescente tuvo que afrontar la muerte de su padre. Y poco después, la de uno de su hermano Fernando. Falleció en un accidente de tráfico con solo 18 años. Cuando aquello sucedió llegó a pensar que «nunca saldríamos del pozo negro en el que nos habíamos quedado». Pero tanto ella como los suyos salieron adelante. Es justo lo que lleva haciendo desde hace meses: luchar para tirar adelante y cumplir con su trabajo, que es su pasión. La presentadora ha dado buenas muestras de su talento para sortear los obstáculos que la vida le ha puesto por delante. En peores plazas ha lidiado.