La hija de Rocío Carrasco y Antonio David Flores ha recordado la experiencia que vivió en ‘Supervivientes’ hace ahora un año, que le hizo cambiar no solo su físico, también su forma de pensar.


Rocío Flores ha querido recordar que hace justo un año que tomó la decisión de concursar en ‘Supervivientes’. Hasta ese momento, la hija de Rocío Carrasco y Antonio David Flores se había decantado por mantenerse en un discreto segundo plano, sin querer pronunciarse sobre las guerras y polémicas que giran en torno a su familia. El primer paso fue ser defensora de su padre durante el paso de este por ‘GH VIP’, pero dio un giro a su vida radical cuando quiso cumplir su sueño de viajar a Honduras.

Un año ha pasado ya desde que hiciera las maletas para viajar a Madrid, procedente de Málaga, para vivir esta experiencia tan salvaje. Ella misma ha recordado cómo ha cambiado su vida desde que tomara la decisión. Lo ha hecho destacando que es una nueva persona, no solo físicamente, también psicológicamente.

«Hoy hace un año que me embarqué en la aventura de mi vida, con muchos miedos e inseguridades y mucha incertidumbre, pero con una ilusión y ganas de disfrutar de los Cayos Cochinos, que era mayor que todo lo anterior. Ya no es que sea una persona nueva físicamente, sino que psicológicamente alucinaríais el crecimiento personal que me enseñó esta experiencia, así que gracias ‘Supervivientes’ por hacer posible esta experiencia inolvidable para mi. Me volvería con los ojos cerrados», escribía recordando esta experiencia.

Rocío Flores repasa cómo ‘Supervivientes’ ha cambiado su vida

© Redes sociales.

 

La joven se ha mantenido fiel a su idea de no pisar platós de televisión y tampoco dar entrevistas. Tras su paso por el exitoso reality, Rocío Flores ha retomado su vida en Málaga, pero dando un paso más en su relación con Manuel Bedmar, su novio de toda la vida. Y es que decidía independizarse y empezar a vivir con él en un piso en la ciudad andaluza.

Personalmente, esta experiencia le cambiaba la vida, ya que le ha permitido crecer personalmente. Además, estar tres meses en Honduras le hacía cambiar de manera radical su físico. Después de casi tres meses de estancia en las costas de Honduras, la joven logró perder 16 kilos. Su transformación física la hizo sentir mejor y recuperar su autoestima.

No en vano cuando entró en el programa apenas se quitaba la camiseta y al final del espacio fue capaz de mostrar su cuerpo ante las cámaras sin pudor. Su padre contaba públicamente los problemas de su hija para aceptar su aspecto físico. «En su momento he tenido alguna conversación con ella con respecto al sobrepeso, que también viene por problemas de tiroides y ansiedad y demás. Y ella siempre huye de esa conversación porque le duele», decía mientras su hija se encontraba en los Cayos Cochinos. «No se quita la camiseta. Las primeras semanas de concurso no se quitaba la camiseta precisamente por eso, porque tiene un gran complejo». Algo que parece haber superado ya tras vivir la mejor experiencia de su vida.