Marta López ha concedido una entrevista radiofónica con el objetivo de que se la conozca más allá de sus publicaciones de Instagram.


Marta López es influencer desde hace varios años, sin embargo, desde que comenzó su relación con Kiko Matamoros la modelo se hizo mucho más conocida en el universo 2.0. Actualmente tiene 250.000 seguidores, entre los que hay tanto gente que se interesa porque le vaya bien como haters que le hacen el día a día más difícil. Fuera de todo esto, la maniquí ha acudido como invitada al programa de ‘La influencia’ en la Cadena Cope, donde se ha confesado sobre alguno de los momentos más importantes de su vida. La anorexia, su relación sentimental o la industria de la moda son solo algunos de los asuntos que Marta ha tocado en su entrevista radiofónica, unos minutos en los que incluso ha sido preguntada por su sueldo. No en sentido literal, sino por su respuesta para aquellos que se preguntan si es ético que cobre mucho más que por ejemplo alguien que se dedica a salvar vidas, un médico.

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La granadina admite que eso es un hecho, pero insiste en que esta profesión es algo pasajero. Por ello, considera muy importante y a tener en cuenta que el resto de compañeras de profesión se formen, ya que su trabajo sabe que no será eterno. «Al final es la tendencia y el momento. Ahora la tendencia es el tema influencer, creo que es muy importante que los influencers nos formemos. No digo estudiar una carrera porque allá cada uno, pero no dejemos de pensar que esto es algo pasajero», asegura Marta López. Sin desvelar cifras ni nada parecido, Marta puede permitirse grandes lujos debido a su éxito profesional y al interés que genera en muchas marcas o campañas publicitarias. Cada vez son más firmas las que ven en ella un reclamo, algo que sin duda es muy beneficioso para ella al reportarla grandes beneficios.

Aunque al comienzo de su encuentro en las ondas, Marta bromea con que han llegado a decir que su padre era agente secreto, la modelo asegura que es médico o «al menos eso le han dicho a ella», dice entre risas. Además de esta revelación, la influencer ha explicado qué es lo mejor y lo peor de tener una pareja mucho más mayor que ella. Kiko y Marta tienen una diferencia de edad de 40 años, cuatro décadas que en su caso han sido criticadas en numerosas ocasiones y que en un principio provocaron que se pusiera en duda su relación. «Lo mejor es que te aporta experiencia, cultura, sabiduría. Es una persona extremadamente culta y curiosa. Lo peor que a veces no nos seguimos el ritmo, a veces a él le apetecen cosas que a mi no«, asegura Marta. Eso sí, ellos están felices y después de más de dos años juntos lo cierto es que su relación marcha de maravilla. Fue hace algunos meses cuando se fueron a vivir juntos a un palacete del siglo XVIII en el centro de la capital, lugar que están decorando con mucho esfuerzo y cariño.

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Además del amor y el trabajo, Marta ha hablado sobre la enfermedad que paró en seco su vida hace algunos años, la anorexia. Un problema de salud que ha superado y sobre el que aconseja a sus seguidores a través de las redes sociales: «Yo tuve anorexia. Lo pase fatal. Empecé con 13 años y salí con 17. No hay un estándar para esto, la mayoría de gente piensa que viene que una persona anoréxica de alguien que estaba gordito o con sobrepeso y entonces le dicen que estás gordo o que te hacen bullying en el cole. Yo no, yo estaba delgada. Empecé pesando 49 kilos con 13 años y lo máximo que adelgacé fue hasta 40 o 39, pero no mucho más. Peso 1,75. El tema no es tanto lo que mides o lo que pesas, sino que un trastorno de la conducta alimentaria es eso», ha dicho Marta López. «Se sale, se puede superar (…) Yo recomiendo que acudan a expertos competentes en el campo que las personas necesiten para superar el problema. Médicos, nutricionistas, psicólogo, psiquiatra si es necesario, pero se sale», ha añadido.

Marta ya no cuenta las calorías y disfruta al máximo cuando sale a comer con su círculo, lo que demuestra que este trastorno forma parte del pasado. «Sobre todo a ti te arrebatan eso, el volver a ser feliz, comer sin culpa, disfrutar de la vida, no pensar constantemente en contar calorías. Yo hubo momento en el que pensé que me moría y hoy estoy aquí. Soy feliz y se puede», ha dicho.