«Se me está pisoteando», asegura el presentador al hablar de María Teresa Campos y sus hijas. «A Terelu ni la saludaría».


Una tarde más, Jorge Javier Vázquez ha vuelto a analizar el fin de su amistad con María Teresa Campos en ‘Sálvame’. El presentador, decepcionado con su amiga tras su tensa entrevista en ‘Sábado Deluxe’, lleva varios días explicando los motivos que le han llevado a romper definitivamente todos los lazos con la malagueña y con sus hijas, Terelu y Carmen Borrego, a quienes considera responsables del declive de su madre.  se siente «liberado» tras poner punto y final a su amistad con la Campos.

A Terelu la criticaba el miércoles con dureza. La acusaba de ser una «mentirosa» y una «tramposa» por asegurar que fue él quien insistió a María Teresa que acudiera al ‘Deluxe’ cuando, según su versión, la periodista estaba interesada en participar. De Carmen Borrego, por su parte, decía que era la causante de colocar a su madre «en un lugar que no se merece y que no debería estar». De la colaboradora de ‘Viva la vida’ sentenciaba: «Se ha cargado la última etapa profesional de su madre». 

Esta tarde, el de Badalona ha explicado que la actitud de María Teresa y de sus hijas se debe a su «manía persecutoria» y a una visión de la realidad que considera «distorsionada» por parte de los miembros de la familia. «Ayer me fui a casa como diciendo: ‘Por mí, ya, porque he hablado de todo lo que tenía que hablar». No deseaba pronunciar una palabra más sobre las malagueñas. Sin embargo, esta mañana vio que «Alessandro Lequio ha llamado a Campos para conocer su versión y Campos sigue ratificándose en la idea que yo estuve pico pala pico pala para que viniera… Una expresión que también utiliza Terelu. Las dos se escudan en que yo estuve pico pala pico pala con ellas».

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«Pongo a disposición el registro de llamadas de mi teléfono. Ahí se ve quién llama a quién. Me llama de manera insistente y a veces no le cojo el teléfono. Los registros de llamada están ahí. En una mañana me llamó como tres veces», añadía.

Jorge Javier habla de la «realidad distorsionada» de las Campos

«Me he cabreado y he pensado: ya estamos otra vez. Luego he empezado a relajarme y ha empezado la razón a asistirme. No podemos aburrir al personal… Sí he dado en la tecla de una cosa. No estamos enfrentando a unas personas que sus coordenadas son distintas. Tienen una realidad absolutamente distorsionada y es importante estar al mismo nivel porque se mueven en unas aguas que no pueden denominarse lógicas. Teresa vive instalada en una permanente manía persecutoria. No quiero que esto se convierta en un ataque. Quiero entenderlas, pero están instaladas en una realidad que no es lógica. Es inútil una guerra porque estamos jugando en diferentes planos», señalaba.

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Kiko Hernández, que se había puesto en contacto con María Teresa Campos durante una pausa publicitaria, no ha revelado la charla que había mantenido con la andaluza. Pero ha querido saber si «existe alguna posibilidad, por pequeña que sea, de salvarlo». Jorge Javier respondía tajante: «¿De qué quedo ahora? ¿Qué tendría que decir? Quiero disfrutar de mis funciones de teatro n Bilbao y no quiero entrar ahora en el dime y el direte. Ha pasado mucho tiempo ya… No es calentura, es agotamiento. Todo lo que he vivido estos años… es como si todo se me viniera encima»

«A Terelu ni la saludaría»

El presentador ha confesado que durante años ha evitado un conflicto profesional con las Campos por el afecto y el respeto que les tenía. «Pasé por una etapa de mi vida complicada porque tenía muchos conflictos internos con ese tema. Tenía pesadillas pensando que iba a coincidir con ellas en algún aeropuerto y que no iba a poder mirarlas a a cara».

Ahora se siente tan defraudado que si se encontrara con Terelu en los pasillos de Mediaset no se acercaría a ella. «A Terelu ni la saludaría porque se está portando muy mal», admitía. «Se me está cayendo todo el engranaje y ves lo que hay detrás… Siempre he intentado justificarlas, he intentado apoyarlas, me he peleado con vosotros buscando justificaciones para echarles un cable y ahora…», se lamentaba. «Se me está pisoteando y no quiero que me pisoteen. No lo digo con rabia ni con resentimiento. No quiero hablar con ninguna porque mi vida es otra».

El catalán también narraba cómo la malagueña llegó a sospechar que él quería quedarse con su trabajo años atrás. «Pensaba que quería quedarme con su puesto. Son cosas que se imagina ella. En vez de decirme: ¿Tú me estás haciendo la cama?… Te respondía mal, te maltrataba».

«Siempre ven enemigos donde no los hay»

En su alegato, Jorge Javier ha contado una anécdota que servía para ilustrar sus argumentos. «La amistad de Rigalt y Campos se terminó porque en una cena María Teresa Campos intentó convencer a los comensales de que Lydia Lozano se había disfrazado de Kiko Matamoros en ‘Sálvame’ para burlarse de la quimioterapia que se estaba haciendo Terelu por un cáncer de mama. Era tal la realidad que se había montado que Carmen Rigalt le dijo: ‘Teresa, eso no es así’. Le dio un ataque de nervios de los suyos y se fue al baño. María Teresa Campos estaba convencida de que Lydia Lozano se disfrazó de Kiko Matamoros para reírse de Terelu. Ante eso, ¿qué hacemos? Es esa manía persecutoria: siempre ven enemigos donde no los hay«, zanjaba. «He contado lo de Lydia Lozano porque es imposible razonar con alguien así… Son demonios que ellos mismos se inventan».