Después de contar en SEMANA su infancia, el hijo de Isabel Pantoja siguió explicando algunos momentos de su juventud, donde se incluye el inicio de la etapa más dura de su vida. Aquí también cuenta cómo fue el primer encuentro con su hermana, Chabelita Pantoja, y el día que quiso ser cura.


SEMANA sigue publicando partes de las memorias que Kiko Rivera que quiso compartir con todos los lectores. El dj está siendo la persona más perseguida del momento tras iniciar una batalla contra su madre, Isabel Pantoja, a la que pide su parte de Cantora y a la que ha dedicado unas duras palabras. Unas palabras que ninguna madre le gustaría oír por parte de sus hijos.

Este pasado miércoles ofrecíamos en SEMANA cómo fue la infancia de Kiko Rivera así como la relación que tenía y tiene en la actualidad con sus hermanos, Fran Cayetano Rivera. Además, nos contaba el episodio que supuso un shock en su vida cuando apenas era un niño. Pues bien, ahora os mostramos el capítulo 3 de las memorias de Kiko Rivera, que empiezan con la llegada de su hermana, Chabelita Pantoja, a su vida.

La llegada de Chabelita fue un sueño cumplido

«Quiero muchísimo a mis hermanos y de verdad que estar así es un auténtico sufrimiento para mí. Aunque no haya podido disfrutar con ellos de mi infancia, lo estoy haciendo en mi madurez y eso me llena de alegría. Es verdad que los eché de menos en su momento, pero la llegada de mi hermana Isa, cuando yo tenía 12 años, me hizo cumplir mi sueño de vivir con un hermano».

Kiko quiso compartir cómo fue el momento en el que su madre le preguntó cómo veía que adoptara a una niña: «Adoro a mi hermana. Recuerdo, por mucho que ella se empeñe en decir que es mentira, que mi madre me consultó si quería tener un hermano. Me dijo: “Oye, quiero adoptar una niña, pero ¿tú como lo ves? Según me digas así hago porque no quiero que sufras o que te sientas aislado”.

También quiso compartir en SEMANA cómo fue el encuentro con ella: «Vamos, que me pidió permiso y yo le dije que deseaba con toda mi alma tener una hermana y que lo hiciera ya. No se me olvidará el primer encuentro con ella. Cuando mi madre vino con ella el primer día la cogí en brazos por primera vez y me vomitó encima… Esa fue la presentación».

Kiko ha desvelado cómo fue el primer encuentro con ella

© Redes sociales.

«Pero a pesar de la desagradable estampa, la quise desde el primer momento que la vi. Desde ese momento se convirtió en un ser muy especial para mí. Y lo sigue siendo, aunque en ocasiones, tal vez demasiadas, su comportamiento no me guste absolutamente nada. Intento siempre defenderla, pero hay cosas por las que no voy a pasar porque ni las veo normales ni tienen justificación, ni lo consentiré. Pero es mi hermana y dejaré de hablarle, pero nunca dejaré de quererla», terminaba diciendo.

© SEMANA.

Traslado a Madrid

«Pero antes de la llegada de mi hermana a nuestras vidas, cuando yo tenía 11 años, mi madre y yo nos fuimos a vivir a Madrid, supongo que por sus asuntos profesionales. Lo que en un primer momento supuso una mala noticia para mí, dejar a mis amigos en Sevilla, ahora lo agradezco enormemente porque gracias a esa decisión yo he podido recibir una educación exquisita y acudir a los mejores colegios, como era el San Patricio de La Moraleja».

De su paso por este colegio, Kiko Rivera asegura que mantiene a grandes amigos: «De allí conservo algunos de mis mejores amigos, con los que todavía mantengo el contacto a pesar de que la vida nos ha llevado por caminos muy diferentes. Algunos son abogados, dentistas… Yo DJ… Estoy muy orgulloso de ellos, y ellos también lo están de mí. No obstante, lo que muy poca gente sabe es que antes que músico o futbolista, hubo una época en mi vida en la que quería ser cura… ¡Sí, cura! Mi madre siempre me cuenta que el día que se lo dije casi le da algo. Aún así, siempre me dice que me hubiera apoyado si así lo hubiera decidido. La culpa la tuvo un profesor del Colegio San Patricio, el padre Rayo. Yo le admiraba y quería ser como él: cura. Al final, se me pasó, pero menudo cura se ha perdido la Iglesia…».