Hace siete meses, la joven dejaba su canal de Mtmad porque no quería hablar de su vida. Ahora ha retomado su trabajo en la plataforma, donde desvela detalles de su vida con el colaborador.


A veces la vida, por distintos motivos, nos hace cambiar de parecer. Lo que en un momento analizamos desde una perspectiva concreta, quizás más adelante podamos verlo desde un punto de vista diferente. Es lo que le ha pasado a Marta López, la novia de Kiko Matamoros. La modelo ha faltado a una de sus decisiones más importantes.

El pasado 18 de octubre, la granadina anunciaba el cierre de su canal de MtMad. Entonces explicaba los motivos de su drástica determinación. No estaba dispuesta a hablar de su relación de pareja, algo que le exigían los directivos de Mediaset. Así lo explicaba entonces: «Quiero deciros que este viernes es el último día que se emite un vídeo mío de Mtmad. Hemos decidido bilateralmente tomar esta decisión. Ellos tienen una plataforma digital donde los personajes públicos cuentan su vida a modo de ‘reality’. Hace apenas siete meses no estaba dispuesta a convertir su vida personal en un escaparate mediático y por ello prefería colgar el cartel de cierre a su espacio en el canal digital.

«Nunca he vendido mi vida»

«Tengo una pareja que es pública y yo nunca he vendido mi vida ni he ido a ningún programa», señalaba. «Los intereses de ellos es contar conmigo, obviamente, porque soy la novia de… Eso lo sé perfectamente. ¿Qué quieren al final? Al final lo que quieren es contenido con él, mi día a día, incluyéndolo a él, porque lo natural es que tu día a día incluya a tu pareja», añadía, indignada.

«Mi canal no da más de sí porque no quiero contar mi vida en plan reality. Contar cómo conocí a Kiko, cosas íntimas que podría contra en una revista y no quiero contar en mi canal. Estoy con él independientemente de la televisión, así que hemos decidido que no haré más videos. Yo no soy un personaje público de ‘Mujeres y hombres y viceversa’ ni me dedico al mundo de la televisión ni vendo mi vida en la televisión, que lo respeto, pero no lo soy y no he elegido serlo», decía al anunciar se cese en MtMad.

Marta y su lanzamiento al estrellato

Pero lo cierto es la sombra de Matamoros es alargada. Y, al final, es imposible rehuir de la enorme fama de quien lleva décadas siendo uno de los colaboradores estrella de Telecinco. Quizás por esto Marta haya decidido incumplir su propia promesa de mantener su vida privada al margen de su profesión y se haya animado retomado su trabajo en esta plataforma. «Si no puedes con el enemigo, únete a él», dicen los sabios. Puede que esta frase popular explique el cambio de rumbo en la trayectoria profesional de Marta López.

Antes de que empezara su relación con Matamoros ya se ganaba la vida como modelo e ‘influencer’. Pero, indudablemente, a raíz de su noviazgo con el tertuliano de ‘Sálvame’ su fama se ha multiplicado. Después de más de un año luchando por mantenerse al margen, no puede negar lo evidente: Kiko es un gigante de los medios. Y ahora ella también lo es. ¿Por qué no aprovechar entonces el tirón que eso supone? Es delgada la línea que separa la fama obtenida a raíz de su labor como ‘instagrammer’ de la popularidad que ha adquirido como novia del madrileño. ¿Acaso una y otra cosa no van de la mano? Puede que éste haya sido el motivo por el que no haya podido resistirse a la posibilidad de aumentar sus ingresos relatando episodios de su día a día en su propio espacio.

Habla de su nidito de amor en su regreso a Mtmad

Tras un periodo alejada del foco mediático, Marta ha regresado por la puerta grande a Mtmad. En su retorno ha abordado cuestiones que son de interés para el público del corazón: desde su amistad con Violeta Mangriñán a su enfrentamiento con Adara Molinero. También detallaba cómo es su nidito de amor con su novio. Un piso en el madrileño barrio de Salamanca por el que pagan 3.500 euros de alquiler al mes. «La estamos amueblando poco a poco. Los sofás son provisionales, la tele y la cama, no tenemos más… Y los cuadros«, explicaba. «Para mí era mucho más fácil vivir en el centro, por eso decidimos mudarnos por aquí. Es una casa que está bien, pero no es un casoplón pero tiene plaza de garaje, tres habitaciones, una pequeña terraza, que para mí era importante para tomar un poco el sol o cenar en las noches de verano… No me quejo para nada. Está bastante bien, estamos contentos«.