Muy hermética a la hora de hablar de su vida privada, la periodista se ha abierto en canal y le ha puesto nombre a la enfermedad que padece.


A pesar de mostrarse muy hermética a la hora de hablar sobre su vida privada, Marisa Martín Blázquez ha querido compartir con sus seguidores una importante historia de valentía y superación. En concreto, la colaboradora de ‘Viva la vida’ ha tomado la decisión de contar uno de los testimonios más íntimos de su vida después de que muchas personas le pregunten «acerca de algo que se ve en mi cara». Así, la periodista ha confesado que padece Miastenia gravis, una enfermedad que le fue diagnosticada hace más de dos décadas y con la que ha tenido que aprender a vivir.

Foto: Instagram

«Hay mucha gente que en mis RRSS, y sin conocimiento de causa, hace sorna y burla acerca de algo que se ve en mi cara. Me dicen que deje de operarme, que qué me he hecho en la cara. Incluso, si googleas mi nombre, una de las primeras cosas que encuentras es ‘Marisa M-B, ojo'», comenzaba a explicar a través de su cuenta de Instagram. Tras eso, la periodista insistía que había llegado el momento de hacerlo público porque varias personas han reconocido en su cara los signos de la enfermedad que ella misma padece.

«La Miastenia Gravis, enfermedad que me diagnosticaron cuando tenía 23 años y con la que convivo llevándonos ambas relativamente bien. Nos respetamos e intentamos no fastidiarnos. A veces, viene a atacarme, y me provoca grandes crisis que venzo con paciencia y haciéndole poco caso. Es cuando más se refleja en mi rostro y cuando más, ‘las buenas personas’ me atacan por el tema físico», continúa. Tras esto, la también colaboradora de ‘El programa de Ana Rosa’ indica que se trata de una enfermedad neuromuscular autinmune y crónica que se caracteriza por grados variables de debilidad de los músculos voluntarios del cuerpo. «Empieza con un cuadro insidioso de pérdida de fuerzas, que se recuperan con el descanso pero que reaparece al reiniciar el ejercicio. Suele iniciarse en los músculos perioculares«, describe. Entre los síntomas que describe, se encuentran el cansancio agudo, la falta de fuerza muscular, la caída de uno o ambos párpados, así como la visión nublada o doble, marcha inestable, dificultad para subir escaleras, dificultad para deglutir alimentos, trastornos en el habla, etc.

No quiere que la gente se lamenta y solo busca ayudar

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Con su testimonio, Marisa Martín Bláquez tan solo quiere ayudar a las personas que también han sido diagnosticadas con la misma enfermedad y dar visibilidad con su testimonio. «No quiero que os parezca nada especial, no necesito que lo lamentéis. Estoy bien y he aprendido a convivir con mi enfermedad. Simplemente quiero hacer llegar un mensaje: en ocasiones criticamos (me incluyo) sin saber, hacemos juicios de valor erróneos y podemos hacer daño. No hablo por mí que, afortunadamente, he sabido pasar de ello y centrarme en lo importante: cuidarme para no empeorar y seguir con mi tratamiento y revisiones. Si veis en mi cara y cuerpo esa asimetría y no la perfección, sabed que no es por eso que algunos, creyendo saber todo, critican erróneamente», asevera.

La periodista hace hincapié en que es imperfecta y enferma crónica y por ello se quiere a sí misma. De la misma forma, incide en el hecho de que el deporte le ha cambiado la vida. «Afortunadamente, fui diagnosticada pronto, hago mis revisiones con mi neurólogo, tomo diariamente (4 tomas) mi medicación y algo importantísimo: jamás he dejado de hacer deporte. Este me ha salvado; mi enfermedad crónica y autoimmune, comenzó a ralentizar su evolución. El deporte no solo es beneficioso, sino que puede ayudar muchísimo a que la enfermedad sea llevadera, no acelere su evolución e, incluso, mejore notablemente. Gracias a mi entrenamiento de fuerza, no solo no he reducido mi debilidad muscular, sino que soy más fuerte que muchas personas sanas y que no padecen la enfermedad», sentencia.

Los colaboradores de ‘Viva la vida’ no han dudado en alabar y aplaudir el mensaje que ha lanzado la periodista. Después de hacerlo público, Marisa Martín Blázquez se sentía agradecida por todos los mensajes de cariño que había recibido por parte de personas que también habían sido diagnosticadas con la enfermedad.