Varios ecologistas llevaban más de 12 años detrás de la demolición de Marina Isla de Valdecañas, situada en Cáceres, y hay novedades al respecto.


Quién le iba a decir a Carlos Baute o Beltrán Gómez- Acebo cuando adquirieron su casa en una urbanización de lujo que años después sería derruida. Nadie podía llegar a imaginarlo, sin embargo, ya hay sentencia para Marina Isla de Valdecañas por parte del Tribunal Constitucional. Así se ha revelado y es que este organismo ha tumbado la reforma del suelo que en su momento aprobó la Junta de Extremadura. No hay vuelta atrás, el derribo está a punto de ser un hecho al ser un terreno no urbanizable de especial protección. Está ubicado en la Red Natura 2000, por lo que es un espacio protegido por el que se velará pase lo que pase después de 12 años de procedimiento. El suelo deberá restaurarse a su estado anterior, por lo que se despedirán para siempre de esta isla artificial construida en el embalse de Valdecañas, el cual está compuesto de más de 7000 hectáreas y que está ubicado entre los pueblos de El Gordo y Berrocalejo (Cáceres).

Fue en el año 2007 cuando una promotora decidió construir esta isla con 180 villas de lujo, un hotel muy llamativo, un campo de golf y una playa artificial. En ese momento, los ecologistas se llevaron las manos a la cabeza y denunciaron esta construcción al realizarse en uno de los humedales más ricos de Extremadura. La polémica estaba servida, no obstante, no se ha tomado una decisión firme hasta ahora. Muchos nombres han acaparado ahora toda la atención, pues en su momento se fijaron en este complejo hasta tal punto que quisieron adquirir una vivienda. Entre ellos, además de Baute y Gómez Acebo, José María Aznar Jr o Jaime López Ibor, y otros muchos empresarios que también se convirtieron en propietarios.

Idealista

Aunque en el año 2011 los ecologistas que tanto habían luchado estuvieron muy cerca de conseguirlo, no ha sido hasta ahora cuando han logrado lo que tantos años han luchado. El TSJEx ordenó que se respetara lo construido y solo se derruyera lo que estaba a medias, un hotel y 42 chalés, siendo esta una demolición parcial del complejo turístico. Eso sí, la Junta de Extremadura no se quedará quieta y llegará hasta el final, según han dicho, prueba de ello que quiera poner el caso en manos del Tribunal de Justicia de la Unión Europea. La urbanización, por el momento, tiene parte de sus instalaciones abandonadas, aunque el precio de sus viviendas no ha descendido. En el pasado sus propietarios las compraron por más de medio millón de euros y ahora su precio es muy similar, por lo que hay quien cree que el final de esta isla no sea derruir las villas.

Cabe señalar que en el caso de que finalmente se produzca esta demolición, la Junta de Extremadura deberá de hacer frente a las demandas de los propietarios, quienes les pedirían responsabilidades y una posterior indemnización, lo que ascendería a muchos millones de euros. Los vecinos, por su parte, han creado una plataforma llamada ‘Salvemos Valdecañas’, donde defienden la continuidad de la isla, ya que «constituye un polo de desarrollo económico sostenible para una de las regiones más despobladas de España».