Nacida en una fecha muy simbólica para ella, la Feria de Abril, la artista vive su día más amargo en pleno confinamiento y sin poder disfrutar de su evento más especial.


María del Monte celebra este domingo su cumpleaños más amargo. La cantante sopla 58 velas en uno de los peores momentos de su vida después de que su hermano, al que estaba muy unida, falleciera el pasado lunes 20 de marzo a consecuencia del coronavirus.

Durante años, hemos podido ser testigos de las grandes celebraciones y fiestas que María del Monte montaba con motivo de su cumpleaños. En la retina nos quedará las divertidas veladas de la presentadora en la Feria de Abril junto a su familia y amigos, así como las fiestas sorpresa que sus seguidores le preparaban con motivo de este día tan especial. Sin embargo, este año va a ser muy diferente, algo que le va a marcar para siempre por la ausencia de la persona más especial de su vida, su hermano Antonio, y debido al confinamiento por la pandemia del virus que está azotando en todo el mundo y que ha afectado de lleno a su familia.

Confinada en su casa junto a su madre Bibiana, de 94 años, la presentadora andaluza vivirá un panorama muy distinto al del año pasando, en donde celebró su aniversario por todo lo alto en su programa de Canal Sur con bailes, junto a sus compañeros y con una inmesa tarta.

Nació en la Feria de Abril

María del Monte siempre ha alardeado de nacer en una fecha muy simbólica para ella: en plena Feria de Abril. La fiesta tan significativa para los sevillanos es uno de los eventos favoritos de la tonadillera y que vive con fervor y siempre ha sido fiel a la cita. «No he fallado ningún año de no ser por causa de fuerza mayor«, reconocía el año pasado a ‘La Vanguardia’. Hasta este año.

Rota de dolor por la muerte de su hermano

Estos días están siendo unos de los peores en la vida de María del Monte, que está rota de dolor tras la pérdida de su hermano mayor. Así lo ha hecho saber la cantante a través de sus redes sociales y a partir de una bonita y emotiva carta de despedida. “Eres mi hermano, mi amigo, mi confidente, mi refugio… mi vida. Se que estás bien, que estás con papá a quien tanto echabas de menos. Nada será lo mismo sin ti, no puede ser nada igual. Te llevas parte te mi alma. No se donde está pero sé que me duele!!”, sentía la folclórica.

“Siempre he dicho que nadie se va, mientras se le recuerde así, que vas a estar conmigo siempre y con todos los que hemos tenido la suerte de conocerte. Ahora, vuela y llega a tu nuevo destino donde sin duda te espera gente que también te adora. Me queda un camino difícil pero confío en que me ayudes a recorrerlo. En este tiempo que nos está tocando vivir, no poder estar a tu lado, me va a marcar para siempre”, continuaba explicando con inmenso dolor.

Sin embargo, lo que más tristeza le provoca a la tonadillera es la situación actual que ha provocado que pérdida sea aún peor. «En este tiempo que nos está tocando vivir no poder estar a tu lado me va a marcar para siempre. A muchas personas les ha pasado lo mismo y ahora sé lo durísimo que es. ¿Sabes? Hay un montón de gente que con esto de la tecnología, se han unido a mi dolor y les quiero dar las gracias. Por eso he querido que supieran lo importante que eres para mí. Te quiero hermano del alma», ha añadido la sevillana. Por si fuera poco, a este momento tan complicado tras perder a su ser querido se une que no se pueden despedir del fallecido debido a las restricciones que impuso el Gobierno al comienzo de esta crisis sanitaria.

María del Monte, muy pendiente de su madre

María del Monte

En su última intervención en televisión, María del Monte explicó que estaba pasando el confinamiento con su madre y reconocía que la tenía «que atender como lo que es, como una reina». Por aquel momento, a mediados de marzo, la cantante se mostraba bastante resignada con las medidas del Gobierno debido a cómo estas estaban afectando a su profesión.

No obstante, hizo buen alarde de su característico optimismo y mostró las ganas que tenía de salir a la calle para poder abrazar a los suyos. «Tengo unas ganas locas de darle un achuchón a alguien. Psicológicamente esto nos va a dejar secuelas, aunque me gustaría que no tuviésemos miedo. Luchas contra el miedo y que no nos quede ningún resto psicológico de esto. Como seres inteligentes que somos sabremos adaptarnos a la nueva situación. Soy mu’ optimista», comentaba por entonces.

El tesoro mejor guardado de María del Monte, su madre