SEMANA charló con Kiko Rivera y sus declaraciones eran premonitorias, pues se avecinaba que el DJ tenía mucho que decir antes de su guerra con Isabel Pantoja


Desde hace algunos días, los medios no hablan de otra cosa. Kiko Rivera y su madre, Isabel Pantoja, están enfrentados, tanto es así que el DJ desde que hiciera su aparición estelar en ‘Sábado Deluxe’ no ha dejado de mandar pullitas a Isabel Pantoja. El músico ya ha revelado que no se rendirá, siendo su intención la de conseguir la herencia que le corresponde por parte de su progenitor. «Voy a luchar hasta el final tumbando a quien haga falta tumbar. Si ellos no supieron respetar tu voluntad, si todavía está en mi mano, te juro por Dios que yo lo haré», escribió este fin de semana. La guerra entre madre e hijo no parece estar cerca de diluirse y, aunque para muchos ha sido una auténtica sorpresa, Kiko Rivera no es la primera vez que sentencia con sus palabras. Así lo demostró él mismo al confesarse con SEMANA en exclusiva cuando presentó sus memorias: «Es la hora de que yo cuente mi verdad».

Kiko Rivera
SEMANA

En esta entrevista exclusiva se descubrió que Kiko Rivera tenía mucho que decir, siendo probablemente unas declaraciones premonitorias del bombazo que estaba por llegar. Si bien Irene Rosales ha tratado de apaciguar las aguas entre Isabel y Kiko, el DJ parece no tener en sus planes vivir este conflicto en silencio. Su objetivo es enfrentarse y pagar todas las deudas que tiene pendientes con las propiedades y dinero que le pertenece, hecho del que se ha hecho eco su propia esposa. Irene Rosales ha aclarado que su marido no deseaba la herencia para fiestas ni para comprarse una casa, solo para solucionar ciertas deudas que aún, a día de hoy, tiene.

Mientras se resuelve el desenlace de esta historia, lo que sí se sabe es cómo está repartido el testamento del torero, en concreto la finca de Cantora: un 49 % para Kiko Rivera y el 51% para su madre. Esa disposición de la herencia provoca que Kiko no pueda vender la propiedad, por lo que debe llegar a un acuerdo con la artista. En su momento, Kiko Rivera propuso a su madre venderla con el objetivo de saldar sus problemas económicos, una propuesta que ella pronto rehusó, pues para ella es su auténtico refugio.

Esos muros han sido testigos de su infancia, de su adolescencia y de momentos familiares que serán incapaces de olvidar, una carga emocional que siempre permanecerá en ellos y que ninguno de los protagonistas niega. Eso sí, Kiko Rivera considera que es hora de sanar su economía y olvidarse de las deudas que le ahogan, por lo que los recuerdos son secundarios ante tantos problemas económicos. En estos instantes Kiko se ha abierto en sus redes sociales, sin embargo, no es la única vez que lo ha hecho sin miedo al qué dirán. Hace algún tiempo y, a pesar de que ya está recuperado, se abrió en canal en sus memorias para SEMANA y se confesó sobre su adicción a las drogas. “Ahora muchos pueden entender a qué se debía ese comportamiento. No era yo. Tenía un demonio dentro”, admitió con naturalidad demostrando que las drogas ya no son un tema tabú para este Kiko 2.0, como se ha bautizado él mismo. Por tanto, es este y no otro el verdadero motivo que ha llevado al hijo de Isabel Pantoja a escribir por primera vez sus memorias.

Aún disfruta de esa sensación que le ha dejado narrar el infierno que ha vivido con los estupefacientes porque se ha quitado una mochila que ya pesaba demasiado. Es hora de aliviar su espalda del todo y de confesar otros aspectos de su vida que explican la personalidad del Dj. No, no solo es el niño que con siete meses se quedó sin padre por la bravura de un toro. Su historia esconde muchos más detalles que explican su existencia y quiere contarlos él mismo. A lo largo de su relato, Kiko Rivera se muestra serio, seguro de sus palabras y relega la broma y los chascarrillos a contadas anécdotas que pasan inadvertidas ante los vaivenes de una vida llena de tragedias. Antes de empezar, unas fotografías del archivo de SEMANA aportadas por la revista le hacen entrar en calor.

Isabel Pantoja Kiko Rivera
Telecinco

Recordar no siempre es fácil, y esas imágenes son un viaje inmediato al pasado que no admite titubeos. Sus padres, sus hermanos, sus primeras novias… La vida de Kiko forma parte de la hemeroteca y, aunque cueste creerlo, hay partes de su vida que solo están en las revistas y algunas de las fotos a las que se enfrenta las está viendo por primera vez. Le brillan los ojos, pero no llora. Más bien se ríe a carcajadas y trata de contar la intrahistoria de alguna de las imágenes, aunque sin éxito: “Esto fue en…. ¡Madre mía! ¿Pero cómo carajos me vestí ese día?”.

Para el resto de personas que contempla la escena es imposible entender qué quiere decir. Kiko apenas termina las frases. Le damos tiempo para que vea todas las imágenes y repase mentalmente cada uno de los momentos de una vida contada en nuestra revista, pero nunca por su protagonista. Tras unos momentos en silencio, es obvio que ha entrado en calor. Ni las gafas de sol ni ese aspecto gamberro que le luce engañan a nadie. Ahora Kiko es todo ternura y nostalgia. Ni siquiera los zarpazos de la vida le han arrebatado esa ilusión. “¿Comenzamos?”, preguntamos. “Sí, claro”. Responde. No llega a decirlo, pero está deseando contar su historia.