«Lo que me está pasando con Ana no va a volver», ha confesado el colaborador hablar del distanciamiento con su hija Anita.


Kiko Matamoros ha regresado a ‘Sálvame’ después de 51 días de ausencia. Sus problemas de salud y sus recientes vacaciones a las playas del caribe mexicano con su novia, Marta López, lo han alejado todo este tiempo de los platós. Este martes ha pisado de nuevo los platós de Telecinco. Allí ha repasado, punto por punto, el origen de su conflicto con su hija pequeña, Anita Matamoros.

El madrileño ha confesado que «se me queda cara de idiota» cada vez que ve imágenes o vídeos que hablan de su enfrentamiento con Anita. Sereno, ha detallado los principales acontecimientos que han provocado el distanciamiento entre ellos. «He tenido con mi hija tres problemas». Matamoros hacía referencia al día que quedó con Anita en el domicilio que compartía con Makoke tras su separación. Quería llevarse algunos muebles y enseres y se puso en contacto con la joven para coordinar su visita. «No le pido a mi hija que coja un hacha y le dé golpes a los muebles que no me han dado. Le digo a mi hija: ‘Esto es una injusticia. Dile a tu madre los muebles que me tienen prometidos porque me voy a un piso sin amueblar y resulta que me tengo que sentar en el suelo’. Ella me dice: ‘Papá, estoy harta de rollos. Dejadme en paz. Lo que tengas con mamá lo tienes tú y no quiero saber nada’. De eso no la responsabilizo porque un crío de 20 años no está para eso. Pero sí me da la sensación de que si hubiera sido al revés me hubiese dicho algo», ha revelado.

Matamoros analiza sus desencuentros con su hija Anita

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Otro desencuentro con Anita, y «el que me ha hecho más daño», tuvo lugar una vez que «veo en el Instagram de mi hija una foto en un barco que me suena. Entonces le escribo y le digo: ‘¿Esa foto no será en el barco del padre de Javi?’. Y me dice que sí, que es ese barco. Ella sabe el contencioso que había tenido con ese señor durante 20 años. Me dejé unos 30-40.000 euros en abogados en ese trayecto, pero no sé más. Con condenas importantes, de seis meses de entonces, por un episodio que sucede cuando mi hija esta en el seno materno y resulta aplastada por la puerta de un coche. Allí podía haber corrido peligro la vida de mi hija seriamente», señalaba.

«Yo creo que nadie con dos dedos de frente no pueda entender que me duela ver a mi hija en el barco de ese señor. Pero me duele más el apoyo de la madre. Mi concepto de la dignidad es muy distinto. Le digo que me duele muchísimo y que allá ella. Ella me dice que es su hermano, que su hermano se lo ha pedido, pero creo que hay que tener otro concepto de la justicia», ha añadido.

«La relación que tenga Makoke con el padre de Javi (Tudela) no me importa», ha confesado Matamoros. Lo que sí le molesta es la relación que su hija Anita tenga con su entorno. «Cuando yo me separo de Makoke, hace 12 años, vuelvo a casa y me encuentro que está utilizando un coche que le ha dejado el padre de su hijo. Y no entiendo nada. Y le digo a mi hija: ‘En ese coche no te montas’. Que se monte el hijo de tu madre y de ese señor si le da la gana, pero tú no. Entonces Anita tenía 8 o 9 añitos y alguna autoridad podía tener sobre ella».

«Lo que me está pasando con Ana no va a volver»

Foto:_anitamatamoros

El tercer «desencuentro» de Kiko Matamoros con su hija Anita «es el tema de la peluquería, que hasta entró la peluquera para darme la razón». El colaborador acusa a Makoke de interferir en la relación que tiene con su hija: «No me vale el discurso cínico de la madre. La que se sienta en ‘Viva la vida’ a hablar es su madre».

Por suerte, su relación con el resto de sus hijos. «Ayer cenamos juntos con Carla y Diego y las otras dos hermanas estaban fuera de Madrid. Una de las cosas más bonitas y emocionantes que me han pasado con mis hijos me ha pasado con mi hija mayor, Lucía. Cuando estaba en el hospital se fue Marta a hacer un recado y mi hija venía a verme. No se podía estar dos personas en la habitación por el Covid y mi hija me dijo que había visto cómo estaba Marta conmigo, cómo lloraba cuando me llevaban de un lado a otro, que había visto el trato que ha tenido con mis hijos«, decía, emocionado. «Y ha hecho favores a alguno de mis hijos con el tema de los estudios y me emocionó mucho porque mi hija, que parecía mi madre, se acercó a la cama y me dijo: ‘No hagas más en tonto, cuídala, que te viene bien. Disfruta, quiérela y sed felices los dos’. Es un gesto que no esperas de un hijo que no es su madre y que la conoce de poco. La ponía tan en valor… No me gusta dramatizar, pero le dije que sabía bien por dónde estaba pasando».

El colaborador ha destacado que a día de hoy le pesan, y mucho, las diferencias que ha tenido con sus hijos. «Con Diego he tenido cuatro años de distanciamiento y eso no lo voy a recuperar en mi vida. El daño que te hacen estas cosas no es gratuito. Hay brechas que degradan la relación y al final lo pagas todo. De eso soy absolutamente consciente. Tengo mucha nostalgia del tiempo que no he estado con mis hijos. Lo que me está pasando con Ana no va a volver, pero no me puedo tirar al suelo como un felpudo y decir: pasad por donde queráis. No lo voy a permitir no porque no priorice a mi novia, que también, sino por mí, porque merezco ese respeto», zanjaba.