Ayer el mundo estaba pendiente de Donald Trump y las lágrimas de Hillary Clinton, pero hoy, España y América se paralizan: Isabel Pantoja ha vuelto. Para quedarse.

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Isabel Pantoja, ayer en Aranjuez, donde estuvo ensayando para darlo todo en el mini-concierto que dará esta noche.

Hubo un tiempo en que Isabel Pantoja era como Barbra Streisand, aparecía y se paraba el mundo. Luego ya empezó a prodigarse demasiado y a tomar decisiones personales equivocadas y su imagen se abarató. Hasta que acabó entre rejas, pero igual que pasaba con Terminator, le destruían, pero siempre quedaba una hilito de vida que le permitía despertar y volver a hacer de las suyas.

Isabel Pantoja ha pagado lo suyo, por lo que hizo y por ser Isabel Pantoja (no nos olvidemos de este matiz) y ahora estoy muy contento de que vuelva a ser la que era. En un mundo cada vez más huérfano de ‘folkies’, apenas quedan estrellas que lo son 24 horas. Y ella es una grande, le pese a quien le  pese, le j**a a quien le j***a (creo que fue Rocío Carrasco aka Rociíto quien creó esta frase). No la más grande, porque esa era la Jurado, pero casi. O quizás más, pero en otro sentido. No es extraterrestre ni de otro planeta, como Lola Flores, pero con ella se rompió el molde.

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La reina Sofía con la intérprete de ‘Se me enamora el alma’, en el mítico concierto de 1985.

La intérprete de ‘Veneno’ (homenaje) es hoy protagonista de un acontecimiento planetario: presenta a nivel mundial su nuevo disco, ‘Hasta que se apague sol’ en el Teatro Real Carlos III de Aranjuez. Son pocos los privilegiados que se sentarán para ver en directo las cuatro canciones que cantará, porque no se va a cumplir lo que decían los agoreros: no cantará en plasma (ni en playback). Sin embargo, esta presentación será mundial, ya que desde Alaska a Tierra del Fuego, desde Marrakech a Johannesburgo, desde Pekín a Sídney, todos van a poderlo ver en ‘streaming’.

Pese al desfase horario, en México, los fans de la tonadillera y de Juan Gabriel, que aplaudirá desde el cielo, podrán ver esta actuación que nos va a poner los pelos de punta. Y nos va a retrotraer a 1985 cuando ella reapareció viuda, con su pequeño del alma, en el Teatro Lope de Vega de Madrid, vestida como una gran duquesa rusa para presentar ‘Marinero de luces’, homenaje a Paquirri y comienzo de su leyenda.

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No hay nada que me guste más que este tocado propio de una emperatriz para el concierto en el que presentó ‘Marinero de luces’, compuesto por José Luis Perales y que vendió casi un millón de ejemplares solo en España.

En aquel concierto estuvo la ahora reina emérita Sofía, lo que subraya la magnitud del acontecimiento. Aunque sería mucho pedir que asistiera la actual, Letizia, porque sus gustos musicales están más en el mundo ‘indie’ y los de su marido en Jaume Anglada (¿qué pensará de sus canciones con Carolina Cerezuela?), nos conformamos con saber que esta noche la única reina será Isabel Pantoja.

Por cierto, muero por escuchar en Spotify su nuevo disco para leer entre líneas, para buscar mensajes ocultos, como los que los encontraban en los vinilos de Madonna reproducidos en sentido contrario. Y si no hay segundas intenciones, sé que lo disfrutaré igual.

¡Bienvenida, Isabel!