«Nada ni nadie me separará de ti. Te amo y siempre te amaré», ha asegurado la presentadora de ‘Sálvame’.


El 2020 ha sido un año muy complicado para Paz Padilla. A principios de año, la presentadora de ‘Sálvame’ recibía un fuerte varapalo con la muerte de su madre, Lola Díaz, a los 91 años. Cuando intentaba recomponerse de la dura pérdida, y después de que el país alcanzara la nueva normalidad tras la emergencia sanitaria a la que se ha enfrentado, ha sufrido un nuevo golpe. El pasado sábado 18 de julio, fallecía su marido, Antonio Juan Vidal, después de luchar contra una larga enfermedad.

Una triste noticia que ha supuesto un jarro de agua fría para la presentadora y que ha dejado conmocionada a la sociedad española, y más aún a sus compañeros, quienes se han quedado sorprendidos del silencio de su compañera ante tal adversidad. Si bien es cierto que Paz Padilla se ha mostrado siempre muy hermética a la hora de hablar de su vida privada, en las contadas ocasiones que lo ha hecho ha demostrado lo unida que se encontraba con su «Neptuno».

De sus últimas palabras hacia su marido, publicado el Día de San Valentín, la actriz de ‘La que se avecina’ hacía hincapié en que sin él, su vida se acababa. Sin lugar a dudas, Paz Padilla se enfrenta a una difícil pérdida y encontrará consuelo en su principal apoyo, su hija, Anna Ferrer.

Muy pocas personas conocáin la situación por la que estaba pasando Paz Padilla, entre ellos, Belén Esteban. La llamada princesa del pueblo conocía de primera mano la verdad sobre el estado de salud de Vidal y ha sido la persona encargada de llamar a algunos de sus compañeros para darle la triste noticia. La humorista ha sufrido en silencio y lloraba cuando se apagaban las cámaras y nadie podía verla.

«Después de él no hay nada»

Si tiramos de hemeroteca, a pesar de no hablar de su vida privada, principalmente porque quería proteger a su marido, lo cierto es que siempre ha gritado a los cuatro vientos lo enamorada que está. Su historia de amor podría ser el guion perfecto para una película romántica: dos jóvenes que se enamoran, se separan, se reencuentran después de 20 años y se casan dos veces, en la India y en su Zahara de los Atunes. Antonio Vidal era su mejor amigo, confidente, su otra mitad, su amor de juventud, su compañero de vida, al que tachaba de ser el culpable de sus ganas de vivir. «Hoy 8 de octubre ha pasado un año pero sigo en esa nube donde me subí contigo; de la que no me bajaré jamás porque cuando volví a verte supe que eras el hombre de mi vida, mi gran amor. Nada ni nadie me separará de ti. Te amo y siempre te amaré», reiteraba el día del aniversario de su boda a pie de playa.

«Va a ser mi marido hasta que me muera. Después de él, no hay nada», decía en una entrevista hace unos años en ‘Viva la vida’ que explica el doloroso momento por el que está pasando.