Sé que si Gustavo González lee este titular y este artículo me va a entender perfectamente, porque los dos nos dedicamos a lo mismo, aunque de otra manera…

Cuando Gustavo admitió en ‘Sálvame’ entre ríos de lágrimas que se había separado y reconoció haber tenido una relación con María Lapiedra mientras estaba casado, decidí llamar por teléfono a la que ahora podría ocupar el lugar que hasta ahora no le había dado: el de novia oficial. Y quién sabe si su futura esposa, puestos a seguir con el cuento de la lechera.

Gustavo González y María Lapiedra son los personajes que más están dando que hablar en los últimos días. Y la cosa va a ir a más…

María Lapiedra hizo un relato que mi olfato detectaba como falso, como ya he dejado acreditado aquí hace unos días. La primera pista era que hablaba con absoluta indiferencia sobre su marido, Mark Hamilton, quien ya ha abandonado su hogar conyugal. Las respuestas de la actriz porno me llevaban a pensar que se había agarrado a un clavo ardiendo ante la falta de valentía del colaborador de ‘Sálvame’.

Que el cornudo es el último en enterarse no siempre es cierto y, como todas las historias clandestinas, cuesta seguir la cronología, por lo que no puedo poner negro sobre blanco afirmaciones que no puedo demostrar. La actriz porno me mintió cuando le dije que tenía constancia de que había fotos de su amante con ella en París y me lo negó de forma categórica, pero como no es Meryl Streep, su desmentido me sonó a falso. Ahora han salido publicadas esas imágenes, lo que me hace sospechar que el resto de la entrevista no se ajustaba a la verdad, por decirlo de una forma elegante.

La reina Isabel II admitió las infidelidades de su marido, un apuesto Felipe de Edimburgo, que se dejó llevar por sus apetencias, pero nunca descuidó sus labores como consorte de la soberana británica.

Ocho años de doble vida son demasiados como para sentir pena por nadie o empatizar con las lágrimas de Gustavo. Ayer, viendo el último capítulo de la segunda temporada de la serie ‘The Crown’, reflexionaba sobre la infidelidad y cómo hacerla frente. Para quien no la siga, diré que es una joya que se emite en Netflix y por la que merece la pena suscribirse a esta plataforma de televisión en ‘streaming’. Cuenta la vida de la reina Isabel II, quien tiene que lidiar con los escarceos sexuales de su marido, Felipe de Edimburgo, y ella acepta que él pueda tener ‘ciertas necesidades’, pero a cambio le exige que se mantenga férreo a su lado y que cumpla las labores que como tiene adquiridas consorte real, marido y padre.

Antes de casarse con Nicolás Sarkozy, Carla Bruni mantuvo una relación abierta con el padre de su hijo.

Los arreglos de pareja son de cada quien y para mí no hay fórmulas mejores que otras sino las que a cada quien le funcionen. Carla Bruni, estando casada con el padre de su hijo Raphaël, mucho antes de ser ‘madame Sarkozy’, admitía que su marido y ella tenían relaciones fuera de su matrimonio, pero que no se las contaban. Monica Bellucci también admitía no hace tanto que en su relación con Vincent Cassel este tipo de asuntos menores no habían tenido relevancia porque ella priorizaba otras cuestiones que son más trascendentales para mantener sólidas las raíces de una pareja.

Mezclar en un mismo artículo a la reina Isabel II y Carla Bruni con Gustavo González y María Lapiedra es un sacrilegio que espero que me perdonen, pero cada quien es responsable de sus actos. Pedir compasión y comprensión cuando las cosas se tuercen es lícito, pero creo que la opinión pública no se las va a conceder. La gente, de momento, parece del lado de la mujer de Gustavo y del marido de la actriz, aunque tampoco hay que criminalizar a Gustavo y María. Tendríamos que vernos en su situación… El amor es libre. Nunca mejor dicho.