Acompañada de su marido, la colaboradora ha entrado por primera vez en la casa de su exmánager.


Belén Esteban ha entrado en la que fuera la vivienda familiar de Toño Sanchís. Una casa que compró en subasta hace un año y con la que podrá pagar las deudas que contrajo a causa de las irregularidades en la gestión de su exmánager.

La colaboradora y su marido entran a la vivienda por el garaje

Es la primera vez que la colaboradora de ‘Sálvame’ accede al interior del que fuera su representante. Porque, según ella misma ha revelado, nunca antes había entrado en ella. Ni siquiera cuando Sanchís trabajaba para ella. La madrileña ha conocido el chalet acompañada de su marido, Miguel Marcos, que conducía el coche de la pareja hasta el garaje de la vivienda.

Belén ha esperado dos días desde que se produjo el desahucio (el pasado viernes 6 de marzo) para entrar en la residencia. Ha sido un momento muy esperado para ella. Llevaba meses luchando en los juzgados por recuperar lo que le corresponde. «Yo no le he quitado nada, a la que han quitado la casa es a mí. Tuve que vender mi piso, que lo compré con mi padre. Lo tuve que vender para pagar 700.000 euros a Hacienda de una deuda que me dejó (Sanchís)», explicaba hace dos día en ‘Sálvame’.

«No podía más. No quiero ir de víctima, pero quiero que la gente sepa que lo he pasado muy mal.Si él y su familia lo han pasado mal y su familia, la mía también. La avaricia os a podido», recordaba en el programa donde trabaja.

Ahora, la ex de Jesulín de Ubrique le toca valorar de manera detallada en qué estado se encuentra el inmueble, ya que las personas de su entorno han comprobado que está en unas condiciones deplorables. Sucia, sin interruptores de la luz ni enchufes en las paredes, sin radiadores, y con destrozos en el jardín.

En el caso de que Toño Sanchís haya dejado desperfectos superiores a 401 euros tendría que hacer frente a una multa de 6 a 24 meses. Porque se trataría de un caso tipificado como delito menor. Y por cada día que no pague sumaría un día de privación de libertad y, por tanto, de cárcel.