Marta López ha confirmado que su tonteo con Efren Reyero ha dado sus frutos y ahora son pareja. Algo que se evidencia en su eterna sonrisa. Así explica ella su renovada felicidad


Marta López lo ha vuelto a hacer y con tan solo unos meses de diferencia, se ha convertido de nuevo en protagonista de la noticia y de la pareja sorpresa del verano. Los rumores ya indicaban que el buen rollito entre la colaboradora de ‘Sálvame’ y Efrén Reyero, extronista de ‘Mujeres y Hombres y Viceversa’ era cada vez mayor. De no compartir ocio alguna, han pasado a ser casi inseparables, dejándose ver en fiesta por Marbella y compartiendo buenos momentos con amigos en común. Algo que despertó las sospechas y que este lunes provocaron que la propia Marta López confesase que, efectivamente, había iniciado una relación sentimental con el afamado tronista.

Una confirmación pública en el plató de ‘Sálvame’, que ha venido aderezada con mucha complicidad entre Marta López y Efrén Reyero, con guiños de ojo desde la distancia, miraditas cómplices, gestos de afecto e incluso algún que otro beso furtivo. Por el momento, la pareja ha confirmado que están disfrutando de las mieles de los inicios de su romance, pero van con cautela, a sabiendas que en el amor muchas veces se sale perdiendo, algo que Marta López ha aprendido a golpes, como el que le propinó la vida hace unos meses al descubrir que en casa de Alfonso Merlos, además de ella, también se colaba Alexia Rivas en pleno confinamiento.

 

Pese a todo lo sufrido, la ilusión por volver a enamorarse es suficiente motivación para Marta López para liarse la manta en la cabeza y volver a apostar por el amor. Un sentimiento que no solo ha confesado en directo delante de toda España en el plató de ‘Sálvame’, sino también es evidente con tan solo verle la cara cuando está al lado de Efrén, como así sucede a su salida de las instalaciones de Mediaset en Madrid, donde fueron cazados por los reporteros de ‘Europa Press’. Los protagonistas hablaron de su incipiente relación, sin poder dejar de sonreír en todo momento. Hay cosas difíciles de ocultar.