Horas después de que Bigote recogiera sus objetos personales, la periodista ha regresado a su domicilio, visiblemente enfadada.


Apenas unas horas después de que Bigote Arrocet visitara su casa para recoger sus pertenencias, María Teresa Campos ha vuelto a su domicilio en la localidad madrileña de Molino de la Hoz.

«No quiero hablar más de esta persona, se ha acabado»

Al entrar a su residencia, el vehículo de la periodista, conducido por su chófer, se ha topado con el acceso a la vivienda repleto de reporteros. María Teresa, visiblemente incómoda, se mostró sorprendida al verse rodeada de cámaras. Y es que apenas unas horas antes Edmundo asistía a la que fue también su casa para llevarse personalmente de vuelta sus enseres.

Dos meses han pasado ya desde que la pareja rompió después de casi seis años de amor. Pero no ha sido hasta ahora cuando el chileno-argentino ha hacer la mudanza definitiva. Esta mañana se presentaba en el que fue su hogar junto a la malagueña para trasladar sus cosas en bolsas y cajas. Para realizar tales labores se llevó a un amigo e incluso hizo llegar una furgoneta.

Muchas personas del entorno de la expareja esperaban una reconciliación entre ambos, pero lo cierto es que esta mudanza parece poner el cierre final a su bonita y mediática historia de amor.

«Afortunadamente es un capítulo cerrado y espero y deseo que no volváis a hablarme de este asunto, porque esto entra ya en el terreno del acoso. No quiero hablar más de esta persona. Ya se ha acabado. He vuelto a salir, que llevaba mucho tiempo sin querer salir. Estoy feliz. Y ya está». Con estas palabras, la periodista ha querido zanjar las preguntas de los medios presentes en su casa.