Te contamos cómo es la enfermedad ocular que padece la hija de Kiko Matamoros. Una dolencia incurable que conduce a la pérdida total de la visión.


Laura Matamoros ha revelado que padece glaucoma, una enfermedad ocular que provoca un importante deterioro en la visión de manera gradual. Sin el tratamiento apropiado, el glaucoma puede conducir a la ceguera. Curiosamente, la joven padece la misma dolencia que su padre, Kiko Matamoros, a quien le diagnosticaron esta afección hace una década y a quien los médicos le advirtieron que se en el futuro acabaría perdiendo por completo su capacidad para ver.

Pero, ¿en qué consiste exactamente el glaucoma? ¿Cuáles son los primeros síntomas? ¿Es realmente tan grave? El glaucoma, que es una de las principales causas de ceguera para las personas mayores de 60 años, suele producirse por una presión en el ojo más alta de lo normal. Hace 24 horas, Laura Matamoros explicaba a través de un vídeo en Stories cómo empezó a notar las primeras señales. Y mucho tenían que ver con este aumento de presión. Se dio cuenta de que algo no iba del todo bien con sus ojos cuando empezó a notar «muchas vibraciones». Vibraciones que no se producían en «el párpado» (que suele ser bastante frecuente) sino «en el ojo». También empezó a sentir que al viajar en avión sentía molestias en sus ojos, «mucha presión». Por si esto fuera poco, percibía otro tipo de síntoma: «Tenía unos pinchazos muy profundos». Fue entonces cuando decidió acudir a la consulta de un oftalmólogo para saber de una vez por todos qué le sucedía.

Así le diagnosticaron a Laura Matamoros el glaucoma: «Había que descartar que fuera un tumor en la cabeza»

Para la joven, aquella visita al especialista supuso uno de los momentos más amargos de su vida. «Fui oftalmólogo y cuál fue mi sorpresa. Me derivaron corriendo para hacerme un TAC y hacerme pruebas», ha relatado en sus redes sociales. «Fue el peor día de mi vida», ha detallado. Y es que mientras esperaba a que le dieran los resultados temía por su salud. No sabía «qué es lo que podía pasar» e imaginaba «qué podía tener». Y es que «había que descartar que no fuera un tumor en la cabeza y después de descartarlo, descartar la esclerosis múltiple. Me sobrepasó un poco pensar que podría llegar a tener una enfermedad. A raíz de todo esto me diagnostican que tengo un glaucoma de tensión baja. Normalmente son de tensión alta».

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Aunque Laura sí los tuvo, el glaucoma por lo general no presenta síntomas. En la forma más común del glaucoma, la acumulación de la presión del fluido ocular sucede lentamente. En la mayoría de los casos no hay síntomas molestos o dolorosos. En las variedades menos frecuentes de glaucoma los síntomas pueden ser más severos. Estos son: visión borrosa, dolor de ojos y de cabeza, náuseas y vómitos, la aparición de halos de color arcoiris cuando se ven luces brillantes o la pérdida repentina de visión. Por suerte, no es el caso de la ‘instagrammer’.

«De la mitad del ojo para abajo apenas tengo visión”

El glaucoma suele presentarse en los dos ojos, pero por lo general la presión intraocular se empieza a acumular primero en uno solo. Es lo que le ha pasado a Laura Matamoros, quien ha notado los primeros indicios en uno de sus ojos. Entre los daños más comunes están los cambios graduales en la visión. Con frecuencia, la visión periférica (lateral) se afecta en primer lugar, por lo que inicialmente el cambio de su visión suele ser pequeño y quienes lo padecen apenas lo notan. A pesar de su juventud, la madrileña ya sufre esta merma en su capacidad para ver. Ella misma ha detallado que tiene «dañado el nervio óptico, por lo cual veo muy poquito y de la mitad del ojo para abajo apenas tengo visión”. Con el tiempo, la visión central (directa) también se empieza a perder y, con el tiempo, se pierde por completo.

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[caption id="attachment_2301704" align="aligncenter" width="1200"] Foto: Gtres[/caption]

Al igual que su hija, el colaborador de ‘Sálvame’ padece glaucoma. Ya ha perdido la visión total de su ojo derecho, mientras que en el izquierdo la afección va ganando terreno y sabe que en el futuro no podrá ver. Cuando le diagnosticaron la enfermedad «tenía entonces cuarenta y tanto por cierto de visión en el ojo derecho y un poquito mermada la del ojo izquierdo. Hoy ya no tengo visión en el ojo derecho. En el otro tengo la suficiente… Voy perdiendo visión pero espero que la cosa tarde», ha contado.

Kiko Matamoros: «Es muy duro todo esto, sobre todo psicológicamente»

Y, al igual que le sucede a Laura (aunque en mayor medida), el colaboradora ya tiene dañados los nervios ópticos: “Ya están afectados y no hay operación posible, ni un tratamiento que acabe con todo esto», ha revelado. «Es muy duro todo esto, sobre todo psicológicamente, pero no puedo hacer otra cosa. Lo que sí tengo claro es que el día que me quede ciego me quito de en medio, porque no quiero ser una carga para nadie”.

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Instagram

Desgraciadamente, padre e hija comparten una enfermedad en la que la herencia genética juega un importante papel, ya que es un factor determinante que un familiar la padezca. Es el motivo por el que Laura Matamoros ha insistido en la importancia de asistir a revisiones periódicas con el oftalmólogo, así como acudir a la consulta de un especialista ante la aparición de señales fuera de lo común. Una vez que se diagnostica el glaucoma, es importante asimilar que se ha de vivir con ello para toda la vida. Porque se trata de una enfermedad incurable que no se puede operar. Lo único que se puede hacer es intentar frenar su avance. Es irreversible, pero si se detecta a tiempo y se sigue un tratamiento con cuidado y constancia se puede conservar la visión, como está pasando a Kiko Matamoros, quien por suerte ha logrado moderar su inevitable progreso.