«La vida de Julio se parece mucho más a mi vida de lo que la gente se cree», ha confesado el diestro sobre su hermano Julio, uno de los seis hijos reconocidos de El Cordobés.


Manuel Díaz El Cordobés ha vuelto a verse las caras con su hermano, Julio Benítez, hijo de Manuel Benítez ‘El Cordobés’, que ha visitado el plató de ‘Un año de tu vida’, de Canal Sur, donde este daba una entrevista con motivo de su vuelta a los ruedos, para darle una sorpresa. «Gracias al toro, que ha sido nuestro vínculo, tenemos una relación de amistad. Es imposible tener una relación de hermanos porque no nos hemos visto tantas veces ni hemos tenido tantas vivencias juntos. Pero aún así nos ha cundido, porque en poquito tiempo nos hemos podido conocer».

«Y lo que yo te vendo a ti en todos lados, que te estoy vendiendo. Yo te tengo siempre en artillería», matizaba Manuel. El torero estaba encantado de tener cara a cara su hermano, el único del su familia paterna con el que mantiene relación. No han crecido juntos, pero a raíz de conocerse han establecido lazos de cariño entre ellos.

El propio torero contaba en el espacio cómo se produjo su primer encuentro con Julio Benítez. Fue su hermano quien mostró interés por conocerlo, hace unos años. Personas cercanas le hicieron llegar su voluntad y él tuvo claro que su primer contacto debía tener lugar de manera privada. «Lo único que le pedí es que no estuviese nadie», comentaba.

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Durante su entrevista con Moreno también revelaba que tiene mucha química con su hermano Julio. «¿Mi infancia dura? No he tenido lo que a lo mejor otra gente ha podido tener. No he tenido grandeza, pero he tenido una familia que me ha dado mucho. He sido muy feliz de niño. Yo me he criado con Chema (su hermano). A veces estoy con Julio y también me da la sensación de que también he he criado con Julio. La vida de Julio se parece mucho más a mi vida de lo que la gente se cree», detallaba. «Por eso en los caminos, cuando te unes y te encuentras a las personas y ves cómo son esas personas por dentro te das cuenta de las cosas. Te das cuenta de que no es oro todo lo que reluce».

Al hablar de «sus años de lucha» reclamando la paternidad de su padre, Díaz se mostraba escéptico. «Ya he aceptado una situación porque mis deberes están hechos. El daño está ahí. El come come no se quita nunca». Durante años sintió una «inquietud» y una enorme necesidad por conocer sus raíces y su «identidad». Eso lo llevó a seguir los pasos profesionales de su padre, a quien copió hasta el nombre taurino. «Recuerdo el día que me levanté por la mañana y le dije a Virginia: ‘Hay un abogado muy bueno y voy a hablar con él’. Tenía una inquietud. Y esos hijos tienen derecho a saber quiénes son su familia y dónde están sus raíces. Y tenía que luchar por eso. Me tuve que agarrar a una muleta y una espada. A veces la justicia no es lo mejor que uno puede encontrar en la vida», puntualizaba».

Dispuesto a tener un encuentro con su padre: «Estoy abierto a escucharlo y a verlo»

A sus 52 años, no descarta conocer a su progenitor, pero si ese encuentro se produce desearía que fuera algo auténtico. «Estoy abierto a escucharlo y a verlo. Pero tu verdad no. La verdad. Vente conmigo a buscarla. La tuya, quédatela. Aquí no hay formas. Aquí hay una forma de verdad, que es hacer las cosas de verdad, como la hacen los tíos. Si no vamos a hacer las cosas de verdad, cada uno en su casa y Dios en la de todos», explicaba.

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Otra de las grandes sorpresas de la noche tuvo lugar cuando Virgina Troconis intervino en el espacio de Moreno para compartir unas bonitas palabras sobre lo que Manuel Díaz significa para ella. «Es la persona con la quiero vivir toda mi vida. Es mi amigo, mi compañero. Es esa persona a la que siempre quiero volver, la persona que me da seguridad y apoyo. La persona de la que no me quiero separar nunca», confesaba.

La romántica confesión de Virgina Troconis: «Qué afortunada soy de tener lo que tengo»

«Recuerdo a Manuel desde que era muy pequeña porque mis padres eran muy taurinos y me llevaban a la feria. Lo recuerdo como un ídolo, como una persona inalcanzable. Cuando yo tenía 13 años me firmó mi primer autógrafo. Cuando nos volvimos a ver me dijo: ¿Cuándo nos casamos? Yo tenía 21 años. Luego pasaron muchos años hasta que nos casamos, pero es cierto que le digo: ‘Te volvería a decir que sí mil veces». Después de 17 años juntos, Virginia aún se siente enamorada. Además, «es un gran padre. Una de las cosas que más admiro de Manuel es la bondad. Es una persona que no tiene nada suyo. Siempre piensa en el bien de los demás. Ha conseguido que sus hijos lo quieran, lo admiren y lo respeten. Y eso es muy bonito. Ahora miro hacia atrás y pienso: Qué afortunada soy de tener lo que tengo».

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Ante su inminente vuelta a los ruedos, la venezolana no oculta sus temores. Pero por encima de todo está el respeto hacia la profesión de su marido: «Valoro muchísimo lo que ha hecho Manuel en el mundo del toro. Tiene doble mérito. Para él todo ha sido difícil y todo ha sido duro. Cuando era menor que mi hijo Manu ya estaba buscándose la vida solo… Sin dejar de luchar y siempre superándose. Para mí es superación total, día tras día«.

«Tener al lado a una mujer como Virginia te ayuda a conseguir cosas»

«Una lesión o retiró un tiempo y tiene que volver y despedirse. Todavía tiene muchas cosas que que dar y recoger esas cosas que ha sembrado durante tantos años… Esto es una sorpresa. Te lo mereces todo. No tengo nada nuevo que decirte, solo que te amo, te amo, te amo. Eres lo más grande de este mundo y que sigas luchando por lo que quieres», concluía. Al escuchar sus palabras. Díaz se emocionaba: «Virginia es muy grande. Es muy luchadora y es un apoyo… Lo que me lleva ser torero es una búsqueda de identidad. Quién soy este mundo. Buscar es gratis y todo el mundo lo puede hacer. Dices: ‘Mi verdad está ahí’. Pero no te quedas completo nunca en la vida. Tener al lado a una mujer como Virginia y tener una familia, te empuja muchas veces y te ayuda a conseguir cosas».