No he tenido el gusto ni la conozco y no me cabe duda de que será una persona encantadora, cercana y cariñosa, pero a mí Dulce Delapiedra me da mucho miedo. No lo puedo evitar…

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Dulce, en palabras de Chabelita Pantoja, ha sido como una segunda madre para ella.

Dulce ejerce de segunda madre de Chabelita Pantoja, ya que la ‘it-girl’ ha crecido entre sus brazos y más que una relación entre jefa y clienta tienen unos vínculos afectivos fuertes como robles. Es el equivalente a María Navarro con Isabel Pantoja, que, además de mánager, espantaba a bolsazos a los ‘alcachoferos’ y velaba por su integridad con más ímpetu que Kevin Costner por Whitney Houston en ‘El guardaespaldas’.

Mi mente calenturienta me lleva a ver a Dulce con barnices literarios o cinematográficos. Sin ser ella nada de eso, me recuerda a la ama de llaves de ‘Rebeca’, que velaba por la memoria de su señora muerta hasta el delirio, o a la más cercana en el tiempo Rossy de Palma en ‘Julieta’, una asistenta que rige con rumbo férreo la casa de un pescador de vida sentimental un tanto dispersa. Otro ejemplo que me viene a la mente es Kathy Bates en ‘Misery’, que idolatra a un escritor, a quien interpretaba James Caan, pero es capaz de romperle una pierna para después convertirse en la mejor de las enfermeras.

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Con Chabelita Pantoja, el día de su confirmación, en 2012, y del brazo de Isabel Pantoja.

Sé que Dulce es una mujer entregada, fiel y buena profesional. Si no no llevaría tantos años integrada en el clan Pantoja y, salvo en algunas ocasiones en las que ha perdido los nervios, ha sido discreta y generosa con sus empleadores. Pese a estos hechos incontrovertibles, a mí me dio escalofríos ver cómo recibía a Chabelita Pantoja después de su expulsión de ‘Supervivientes’, el ahínco con el que la besaba, cómo la abrazada de una forma que, desde fuera, parecía posesiva, y protegía, como una madre a sus cachorros recién nacidos, a la hija de Isabel Pantoja que, a mi juicio, parecía un tanto incómoda por la excesiva efusividad.

En otra ocasión, Dulce, hecha una hidra, llamó a ‘Sálvame Deluxe’ para sacarle los ojos (metafóricamente hablando) a Anabel Pantoja, porque había osado sentarse a hablar de ‘mi niña’, apelativo que también me produce cierta urticaria, no lo puedo evitar. Una intervención televisiva no muy acertada en la que entró en bucle, enredada en los argumentos y en las mayores tablas de los que estaban en plató ‘llevándoselo calentito’, por no salirme del argot que se utiliza en este programa.

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Dulce, recogiendo a Chabelita del colegio en 2003.

Otro de los frentes que defendió Dulce fue cuando la relación entre Chabelita y Kiko Rivera se movía en aguas turbulentas. Desafiante dijo a cámara que cualquiera que intentara atacar a ‘mi niña’ se las vería con ella. Ahora ambos hermanos ya se llevan divinamente, que diría Carmina, y de las rencillas del pasado solo quedan las hemerotecas y material audiovisual por si a alguien le da por retomar el formato de ‘Hormigas blancas’.

Creo que es un acierto que Dulce haya aceptado la oferta de Mediaset de convertirse en concursante de ‘Supervivientes’, porque le dará la oportunidad de mostrarse al mundo tal cual es. Quizás detrás de su dura y fría mirada descubramos a una mujer divertida, fácil para la convivencia y dispuesta a ayudar al prójimo.

Ya lo cantaba Marta Sánchez: «Oh, no, yo no soy como piensas. Soy para ti la desconocida. Son engañosas las apariencias. Soy para ti la desconocida«.

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En 2001, conduciendo el coche con Kiko Rivera y Chabelita Pantoja.