La mujer de Risto Mejide ha compartido su reflexión después de haber estado unos días preguntándose su profesión en las redes sociales: «¿Qué pinto yo aquí»? A diferencia de otras compañeras ‘influencers’, ella considera que tiene una vida muy diferente.


Laura Escanes es una de las ‘influencers’ más conocidas de nuestros país. Cuenta ya con nada más y nada menos que con 1,5 millones de seguidores en Instagram. Eso sí, desde que empezara en este mundo, su vida ha dado un giro de 180 grados, algo que a ella misma le sorprende cuando se para a pensar.

Aunque no es muy dada a compartir con sus seguidores sus sentimientos, la mujer de Risto Mejide ha hecho una excepción y ha decidido abrir su corazón para contar una reflexión que lleva haciéndose mucho tiempo. Tiene que ver con su vida profesional y personal, así como la forma de vida que lleva con respecto a otros amigos ‘influencers’ que tiene.

«Estoy muerta, me voy a ir a dormir ya… Os quería agradecer todos los mensajes, cuando digo estas cosas, no lo digo porque me animéis ni mucho menos, también quiero normalizar que todos podemos tener días malos, y no por eso quiero decir que nuestra vida sea desastrosa o no seamos felices… simplemente, días tontos los tenemos todos, y está bien mostrar esa dois de realidad», comenzaba explicando sobre el momento que está viviendo.

Le cuesta muchas veces entender las redes sociales, y a pesar de que se dedica a ello, no ha querido dejar pasar la oportunidad de compartir su reflexión con sus seguidores: «A veces, tanto Instagram, tanto aparentar o tanto postureo, tanta felicidad, agobia un poco. Ojo, soy la primera en compartir días felices y que sean bonitos, pero también está esa presión que nosotros mismos nos la metemos de tener que estar bien, de tener ofrecer siempre, o estar alegre… porque claro, son las redes sociales, y no vas a mostrarte triste», apunta.

Su vida es diferente a la de otros ‘influencers’

A pesar de las preocupaciones sobre qué mostrar y qué no en las redes sociales, Laura tiene claro que seguirá compartiendo su día a día, ya sean buenos o malos: «Pero luego pienso que por qué no, muestro cosas de mi día a día y está bien mostrar estas cosas», comienza diciendo.

Se plantea, además, que su vida es muy diferente a la de otros compañeros ‘influencers’. Muchos de ellos se han convertido ya en amigos, pero lleva una vida que nada tiene que ver con la de ellos: «Pues seguramente no tengo la vida de mis otras compañeras, en el sentido de que mi vida ha cambiado mucho a raíz de ser madre y no me arrepiento para nada, estoy feliz con mi vida. A veces pienso, ‘¿qué pinto yo aquí, en las redes sociales?», se pregunta.

«Yo me levanto y estoy pensando qué preparar para comer y a ver si Roma me hace la siesta o no me la hace. Es como que a veces… esa es la gracia de las redes scoiales, que cada uno hace las cosas de una manera, otros de otra, y que no encaje con lo que hace la mayoría, no significa que tu vida sea peor. La redes no son la realidad. Aquí la reflexión que tenía en la cabeza», zanjaba.