El guitarrista flamenco, y tío de Malú, falleció en 2014 como consecuencia de un infarto. Antes de morir sintió la necesidad de disfrutar más de su tiempo: «Creo que tengo que darme prisa».


Ya han pasado seis años de la muerte de Paco de Lucía. El gaditano, uno de los artistas más grandes que ha dado nuestro país, fallecía el 25 de febrero de 2014 tras sufrir un ataque al corazón en Playa del Carmen, México. El infarto le sobrevino mientras jugaba con sus hijos en la playa con sus hijos. Tenía 66 años.

Esta noche, el programa de TVE ‘Lazos de sangre’ repasa su biografía y hace un recorrido por su extensa carrera musical y los aspectos menos conocidos de su parcela personal. Asimismo, el espacio que presenta Boris Izaguirre repasa el vínculo que tenía con su familia, así como con otros grandes artistas del panorama nacional e internacional. El que para muchos es el mejor guitarrista flamenco de todos los tiempos tuvo una vida rica en vivencias. Digna de ser contada. Uno de sus hijos, Curro Sánchez Varela, fue quien lo retrató de manera más íntima en el documental que dirigió sobre su padre, y que se estrenó meses después de su fallecimiento.

Paco de Lucía, tío de la cantante Malú, tuvo una trayectoria musical impecable. Actuó con los mejores. Y, entre otros muchos galardones, recibió dos premios Grammy latinos, el Premio Nacional de Guitarra de Arte Flamenco o la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes. También fue Hijo predilecto de la provincia de Cádiz (1997), Hijo predilecto de Algeciras (1998) y recibió el Premio Príncipe de Asturias de las Artes en 2004. Sin embargo, su vida personal nunca ocupó demasiados titulares. Ni llegó a traspasar nunca el universo del papel ‘couché’.

Se casó dos veces y tuvo cinco hijos

Tres grandes mujeres fueron las grandes protagonistas de su corazón. La primera de ellas, su madre, «una mujer buena y cariñosa» que fue «la mujer más importante» de su vida. Otra fue Casilda Varela, su primera mujer, que era hija del general y ministro franquista José Enrique Varela y su madre, Casilda Ampuero, pertenecía a una familia vasca muy acomodada. Con ella tuvo tres hijos: Casilda (1978), Lucía (1979) y Francisco (1983). Tras 20 años juntos se divorciaron. En el continente americano conoció a la mexicana Gabriela Canseco, con la que volvió a contraer matrimonio -por lo civil- y con la que tuvo dos hijos: Antonia y Diego. 

Fue en compañía de sus dos hijos pequeños cuando a Paco de Lucía le llegó la hora. Curiosamente, antes de morir había reflexionado sobre la importancia de pasar más tiempo con ellos en México, que es «donde de verdad disfruto en Playa del Carmen, con su mar tranquilito. Voy, me alquilo una casa y me dedico a la pesca submarina. Y luego me cocino lo que he pescado y ya está», confesaba en una entrevista para ‘Magazine’ del diario ‘El Mundo’. «No quiero más que eso. Ahora pienso mucho en el tiempo, que ya no tengo tanto. Por primera vez creo que tengo que darme prisa y quedarme más tiempo en casa y dedicarme a componer, que es en definitiva lo que va a quedar. Los conciertos se los lleva el aire», revelaba.

En su afán por disfrutar de ese tiempo de calidad en familia tomó otra importante decisión: dejar de fumar. Dicen que abandonó sus dos paquetes de tabaco diario dos semanas antes de su infarto. Y llevaba tiempo en plan casero, evitando quedarse hasta tarde después de los conciertos. Como si intuyera que pronto se marcharía. Su hijo Curro ha explicado en ‘Lazos de sangre’ que, de alguna manera, su padre adivinó su pronto fallecimiento: «Era muy intuitivo e imaginaba que algo así podría estar a la vuelta de la esquina».

Malú, destrozada en su funeral

En una entrevista concedida al diario ‘El Espectador’ admitía haber conseguido su propósito de sacar todo el jugo a su tiempo en casa. «Todos los días son domingo para mí», explicaba «porque no trabajo. Soy un artista burgués. Me gusta estar en mi hogar bien cómodo, jugando en el jardín o tocando guitarra y enamorando a mi mujer. Soy un esposo machista, pero no como en la época cavernaria. ¡Faltaría más! Soy un machista modernizado. Mando en mi casa pero suavemente, que Casilda no se dé cuenta que yo soy el que llevo el timón», decía.

Al hacer balance de su vida, confesaba sentirse a gusto consigo mismo: «Estoy muy contento de no haber hecho daño; de haber tratado de hacer lo que ha estado en mis manos para ayudar a los demás. Y de que la vida que he vivido no me haya hecho ser un cabrón”. Una frase que bien podría ser su epitafio.

Así fue cómo la cantante dejó de «llorar compulsivamente su pérdida»

Tras su muerte, sus familiares y amigos le rindieron un sentido homenaje en la iglesia de Nuestra Señora de la Palma, en Algeciras, su ciudad natal. Allí fue enterrado seis días más tarde de su defunción. Una de las personas más afectadas tras su pérdida fue su sobrina, para quien Paco de Lucía era su ejemplo a seguir. La cantante reveló cuatro años después que vio un vídeo de su tío sobre sus actuaciones de manera póstuma. «Cuando él murió, al poquito tiempo me las pusieron y en ellas decía que se había emocionado mucho, que le gustaba mucho, que era una pedazo de artista… Me dio su aprobación, por primera vez en la vida y yo creo que ahí fue cuando yo dejé de llorar compulsivamente su pérdida», detallaba. Entonces pensó: «Te has ido, pero sé que tengo tu aprobación porque no me has dicho que está mal, ¿no? Esta familia funciona así».