La hija del artista fallecido Manolo Escobar tiene un hijo con síndrome de Down y ha hecho una denuncia sobre los colegios de educación especial.


El futuro de los centros de educación especial es incierto. Ya son muchos los padres que han manifestado públicamente su preocupación, pues son varios los cambios que incluye La Ley de Educación y que, por cierto, se están tramitando durante el Estado de Alarma. Una de las modificaciones conlleva que algunos niños con necesidades especiales ingresen en centros ordinarios, poniendo incluso un plazo para ello de diez años.  Para entonces se tiene previsto que “los centros ordinarios cuenten con los recursos necesarios para poder atender en las mejores condiciones al alumnado con discapacidad”. Sin embargo, recalcan que no implica su desaparición. Son muchas las dudas que giran en torno a este asunto, pero, sobre todo, impera la indignación en los progenitores de los mismos. Así lo ha demostrado la hija de Manolo Escobar, Vanessa García Max, quien ha intervenido en ‘Espejo Público’ para exponer su opinión como madre de un niño con síndrome de Down.

Ella misma ha relatado que no se cerrarían los centros, pero que el objetivo es que se destinen exclusivamente a los niños que tienen problemas más severos. La hija del artista considera que no todos los pequeños pueden convivir en clases de 30 alumnos, por lo que su educación se dificultaría todavía más. «La excusa es la educación inclusiva. Quiero que mi hijo pueda defenderse en la sociedad. ¿Y dónde le van a dar las mejores herramientas que en un centro de educación social?», comentaba Vanessa en el espacio presentado por Susanna Grisso. Para hacer énfasis en su argumento, la primogénita de Manolo Escobar ha explicado que para su hijo no es necesario aprender ciertas materias, sino que lo verdaderamente importante es darle cierta independencia en su día a día. «Mi hijo no necesita aprender raíces cuadradas», ha dicho.

Hija Manolo Escobar

A sus ojos igual que al del resto de otros padres, los niños que tienen necesidades especiales necesitan instrumentos muy específicos y, en especial, una atención personalizada por parte de profesores expertos en el tema. Ella, por su parte, está encantada con lo que aprende su hijo cada día en un centro especial. «Es un colegio concertado en la Comunidad de Madrid. Es maravilloso, que lo que hacen es que puedan aprovechar todas las tecnologías y que puedan aprovechar todos los recursos (…) Tienen sistemas de lectura escritura específicos, de matemáticas específicas«, ha comentado. Asignaturas a las que se suman clases con expertos como logopeda o fisioterapeuta, lo que los convierte en centros muy concretos.

Para Vanessa hay otro problema al que se enfrentan cuando van a colegios ordinarios: ser marginados. «Conozco a una mamá que tiene una hija que estuvo en un colegio normal donde a su hija no le invitaron a un cumpleaños jamás. La niña de 12 años estaba con un gran problema de autoestima y estaba al borde de la depresión, el cambio de colegio fue su salvación», añade. Una situación que dio un vuelco cuando ingresó en un centro de educación especial. «Me dicen que ahora sí tiene amigos. Todos sabemos cómo son los niños de ahora y cómo eran también los demás», dice Vanessa. Y es que para ella que estuvieran en una clase específica tan solo les distanciaría todavía más del resto de compañeros: «Ir a un colegio normal me parece segregar más, aunque pongan una clase especial…para que sean todavía que sean más los raritos», ha revelado.

Volvió a los medios por una demanda de paternidad

La periodista volvió a la palestra hace unos meses cuando se conoció la decisión de un juez que había dictaminado seis años después de la muerte de Manolo Escobar que no era padre de María Eva García Figueras. Así lo ha determinado finalmente la jueza de Primera Instancia número 54 de Madrid, tras un juicio discreto que se celebró el pasado mes de noviembre. Tras atender la petición de la demandante y después de escuchar su versión de los hechos y analizar los datos que se ofrecían como prueba, ha determinado que no existen pruebas concluyentes para establecer que esta mujer de Gijón, de 59 años, sea hija biológica de Manolo Escobar, como así afirmaba.

Dos años antes Vanessa fue preguntada por este escándalo, pero no quiso hacer mención alguna. «No tengo ninguna opinión, no voy a hablar de este tema porque no tiene nada que ver conmigo. Esta chica tendrá que demostrar lo que quiera donde toque», dijo. Receló de las pruebas aportadas por María Eva e hizo hincapié en que para ella nada de lo dicho tenía sentido. «Hace unos años esta chica dijo que su madre se casó y tuvo una hija y que once meses después nació ella. ¿Se quedó embarazada en tan poco tiempo de un hombre que no era su marido? Solo digo eso», dijo a ‘Jaleos’.