Britney Spears ha logrado que su padre deje de ser su tutor legal, recuperando con ello las riendas de su propia vida. Ha vivido un calvario, pero ya es libre


El mundo entero gritaba por la libertad de Britney Spears y finalmente, tras trece años de lucha, la cantante ha logrado liberarse de la tutela de su padre, Jamie Spears. La justicia le ha dado al fin la razón y no tendrá que rendir más cuentas con su progenitor sobre lo que hace con el dinero que ella misma gana y del que viven muchos de sus familiares. Ella no tenía problemas en ayudar a los suyos, pero no sabía que con la tutela judicial de su padre, éste podía hacer y deshacer a su antojo con su patrimonio, hasta el punto de obligarla incluso a seguir trabajando y ganando dinero pese a tener para vivir varias vidas. Para él todo era poco y más si el esfuerzo lo hacía su hija, mientras él simplemente esperaba el ingreso.

Han sido unos meses de mucha incertidumbre para Britney Spears, que poco a poco parece ir recuperando las riendas de su propia vida. Ahora, después de mucho esfuerzo y trabas judiciales, la cantante ha logrado que su padre deje de ser su tutor y, con ello, se termine esa relación autoritaria que tanto daño le ha provocado desde hacía trece años. Un trato “cruel” y “abusivo”, en palabras del abogado de la artista, Mathew Rosengart, que ha logrado hacer oír la voz de su clienta que “quiere, necesita y merece una transición ordenada” para recuperar el control de su propia vida y poder descansar, dejar de trabajar y disfrutar de sus hijos y alejarse de los problemas y los escándalos.

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Pese a ello, como solicitaba el abogado de Britney Spears, la libertad de esta será lenta. Por el momento ha logrado que su padre deje de ser su tutor legal, con todo lo que ello conllevaba, pero ahora se le ha designado un tutor temporal, John Zabel, que ostentará este cargo hasta el próximo 31 de diciembre. Una persona elegida a dedo por el abogado de la cantante, de su entera confianza, y que se encargará de ayudarla a recomponer su vida y sus finanzas, ahora que puede volver a disfrutar de la fortuna que tanto esfuerzo desde que era una niña le ha costado amasar. Mientras tanto, Jodi Montgomery seguirá al frente de los asuntos personales de Britney Spears, como así viene desarrollando desde finales del 2019.

La felicidad de Britney Spears en estos instantes no podría ser mayor y es que después de trece años tratando de liberarse de la autoritaria protección de su padre, por fin ya es libre. Libre también para volver a casarse con su novio, Sam Asghari, con el que anunció su compromiso por sorpresa la semana pasada. El joven ya ha felicitado a su prometida por su triunfo judicial y, según fuentes cercanas a la artista consultadas por la revista ‘People’: “Está muy contenta”.

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La guerra aún no ha llegado a su final

Britney Spears ha conseguido sus pretensiones legales de recuperar su libertad y acabar con la tutela de su padre. Sin embargo, ahora se abre un nuevo proceso, como así ha solicitado ya el abogado de la artista, que ha pedido a la corte que se investiguen las distintas actuaciones que durante estos trece años ha realizado el padre de Britney escudado por la tutela. Entre los turbios motivos que llevaron a la cantante a gritar al mundo que deseaba ser libre y que ahora será motivo de investigación para un futurible nuevo proceso está determinar por qué se instaló supuestamente un sistema de grabación en casa de Britney Spears para vigilar todas sus conversaciones privadas.

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Escuchas con las que el padre, supuestamente, espiaba a su hija para conocer sus movimientos, sus intenciones y, por supuesto ahora, su jugada judicial en su contra. Eso sí, la abogada del padre ha negado rotundamente que existan pruebas de que haya un sistema de grabación, por lo que ahora será un juez quien dicte quién miente. Pero hay muchas otras acusaciones puestas sobre la mesa y que contó la propia Britney Spears el pasado mes de junio, cuando por fin, después de trece años, habló en primera persona ante un juez de lo que ha sufrido y lo que suponía para ella estar bajo la tutela de su padre.

“No estoy contenta. No puedo dormir. Estoy enfadada y deprimida. Lloro todos los días”, son algunas de las frases que definían el estado cotidiano de la cantante ante la delicada situación en la que se le había colocado por culpa de su padre. Su vida no era feliz y no dudó en mirar directamente al juez a los ojos y asegurar que “mi padre debería estar en la cárcel” y que tan solo pedía una simple cosa: “Merezco tener una vida”, algo entendible a punto de cumplir 40 años. Un desgarrador testimonio que surtió su efecto y que provocó que el juez tomase partido y en el que seguro también haría mella la repercusión mediática y social del caso, que dio la vuelta al mundo, con millones de fans gritando por la libertad de Britney Spears.