El torero no ha ocultado su cabreo al toparse con las cámaras de la prensa al salir del domicilio de su hermano, al que visitó este jueves.


Este jueves, Cayetano Rivera ha visitado a Kiko Rivera y a su cuñada Irene Rosales en el domicilio que ambos tienen en el municipio sevillano de Castilleja de la Cuesta. Con su presencia, el torero ha demostrado, una vez más, lo unido que está a su hermano, a quien ha apoyado desde que se desató la guerra contra su madre, Isabel Pantoja.

Vídeo: Europa Press
@riverakiko

«Brother In Black 🖤. Despedimos el año agustito @cayetanorivera pero nos falta el predicador @f.r.paquirri 🤣 #kikorivera #cayetanorivera #findeaño», contaba el DJ en su cuenta de Instagram durante la visita de Cayetano. A la vista de las imágenes, queda claro que su encuentro fue un éxito. Lo pasaron de maravilla juntos. Además, en su cita no faltó Cayetano Jr., el hijo que el torero tiene con Eva González. Así que todo fue como la seda.

Instagram

El problema se produjo cuando, al abandonar el domicilio de Kiko, Cayetano Rivera se encontró con las cámaras de la prensa. Visiblemente enfadado, pidió a los profesionales de los medios de comunicación que no le grabasen. Esquivo y sin ocultar su enfado, el matador accedía a su coche sin responder a las preguntas de la prensa.

@riverakiko

Desde que Kiko Rivera abrió la caja de Pandora e inició la guerra contra su madre, sus hermanos Fran y Cayetano lo han apoyado de manera incondicional. Han sido numerosos sus citas en familia. La mayoría de ellas han quedado reflejadas en las redes sociales o han sido inmortalizadas por la prensa gráfica.

El emocionado reencuentro de los hijos de Paquirri con su tío Riverita

La cita más relevante que han tenido en las últimas semanas tuvo lugar en la casa de su tío Riverita. El hermano de Paquirri, gravemente enfermo, recibió a sus sobrinos por sorpresa. No los esperaba, así que se llevó tremenda alegría al ver a los tres hijos de su hermano juntos. De aquel emotivo reencuentro, el músico contaba: «Poquito a poco poniendo todo en orden». A medida que se aleja de su madre, Kiko parece acercarse cada vez más a su familia paterna, de la que ha estado distanciado durante la mayor parte de sus 36 años de vida.