La sobrina de Isabel Pantoja ha puesto el broche de oro a su relación con Omar Sánchez en una sencilla ceremonia llena de simbología y con varios guiños a doña Ana.


Por fin ha llegado el día de la boda de Anabel Pantoja y Omar Sánchez. Guapísima, ha llegado a la playa de Pedro Barba, en la isla de La Graciosa, enfundada en un ceñidísimo vestido blanco y con encajes. Muy guapa, la sobrina de Isabel Pantoja ha confesado estar muy ilusionada ante esta fiesta, que tiene lugar contra todo pronóstico y apenas dos días después de la muerte de doña Ana.

Omar Sánchez y Anabel Pantoja han puesto el broche de oro a su relación después de varios imprevistos a los que han tenido que hacer frente en los últimos meses (más allá de la situación de emergencia sanitaria) en una sencilla ceremonia en la que han estado acompañados por 70 amigos y familiares. Pasadas las 18:30 de la tarde, el novio hacía su gran entrada: en solitario y caminando por la playa al son de «Someone You Loved» de Lewis Capaldi. Unos minutos después, la flamante novia llegaba acompañada por uno de los amores de su vida, su sobrino Alberto, el hijo de Chabelita Pantoja, y la sobrina de Omar. Un emocionante momento en el que ‘I will always love you’, de Whitney Houston, rompía el silencio del momento.

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A lo largo de toda la ceremonia, los felices novios se han mostrado de lo más cómplices y se dedicaban románticas miradas. Ambos se entrecruzaban las manos durante los emotivos discursos que le han querido dedicar algunas de las personas más importantes de sus vidas, como Merchi, madre de la novia, y Chabelita Pantoja. El enlace entre la colaboradora de ‘Sálvame’ y el exconcursante de ‘Supervivientes 2021’ ha dejado un sinfín de momentos que guardaban una fuerte simbología.

Anabel Pantoja llegaba al altar con un ramo de flores de lo más especial: un regalo que le había hecho el equipo de ‘Sálvame’. Era la propia joven quien tras darse el «sí, quiero» con el amor de su vida, se mostraba de lo más emocionada al hablar en directo con Carlota Corredera y asegurar que esas flores eran especiales puesto que representaba a todos los que se habían quedado en Madrid y no habían podido acompañarla en su gran día.

Antes de que ambos sellaran su amor antes un reducido grupo de invitados, Anabel Pantoja no ha podido evitar tener presente a su abuela, doña Ana. Poco después de que ambos llegaran al altar, el grupo encargado de la música del enlace comenzaba a cantar por expreso deseo de la novia «Qué bonita es mi niña», una canción cantada por Isabel Pantoja y que su padre, Bernardo Pantoja, y su abuela le cantaban cuando la colaboradora era pequeña. De la misma forma, la sobrina de la tonadillera ha llevado una pulsera de la matriarca del clan para tenerla presente en el día más especial de su vida.

Uno de los momentos más divertidos de la ceremonia ha llegado cuando los novios se han intercambiado los anillos. Era Anabel Pantoja quien aprovechaba la ocasión para mostrar su gran sentido del humor y le ponía la joya a su ya marido exclamando unas divertidas palabras: «¡Estás condenado toda la vida!«.

El banquete y su delicioso menú

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Aunque no estaba muy claro si llegaría a celebrar su boda tras la muerte de su abuela, lo cierto es que Anabel Pantoja ha querido cumplir con una de las últimas voluntades de ella. La colaboradora de ‘Sálvame’ se ha vestido de blanco, tal y como hubiera querido y deseado la madre de Isabel Pantoja, y ha celebrado la vida y el amor con todos aquellos que han querido estar junto a ella en uno de los días más especiales de su vida. Tras darse el «sí, quiero» en esta simbólica ceremonia, los novios y los 70 invitados han disfrutado de un delicioso banquete. Así, los allí presentes han disfrutado de un menú típico canario: Papas arrugadas con mojo picón, diferentes variedades de queso y arroz negro y caldoso. Y de postre, el favorito de la novia: polvito uruguayo (elaborador con dulce de leche y nata).

Cabe destacar que este viernes los novios también han tenido que vivir un último imprevisto a pocas horas de la ceremonia. En concreto, un equipo del Seprona de la Guardia Civil se acercaba hasta el lugar en el que se celebraba la fiesta posterior a quitar la carpa que habían puesto por no cumplir con las normas de la playa provocando que todos los invitados tuvieran que estar al aire libre y a la vista de todos los reporteros gráficos y curiosos que se han acercado hasta la zona.