«¡Estáis consiguiendo es que os tenga asco!», ha espetado tras ser juzgada por sus compañeros. Rota en llanto, ha anunciado que deja ‘Sálvame: ¡Quiero ser la vaga de España!»


Una tarde más, a Anabel Pantoja le ha tocado vivir una jornada muy amarga en ‘Sálvame’. Uno a uno, sus compañeros han valorado su trabajo como colaboradora. Y ha salido muy mal parada. Le han caído calificativos como «vaga», que han provocado un enorme sofocón en directo.

La primera en juzgar con dureza a la sevillana era María Patiño. «Zángana irresponsable», «poco profesional», «inexperta» y «desagradecida» forman parte de la ristra de adjetivos que la gallega ha dedicado a su compañera. «Yo no me considero vaga», se defendía la sevillana. La periodista justificaba el porqué de sus palabras: «La vi con la actitud irresponsable con el tema de la pierna. La palabra «vaga» la veo extrema, pero sí la veo irresponsable porque tiene una oportunidad de oro».

Kiko Matamoros: «Anabel me parece bastante desagradable»

Entonces, Kiko Matamoros añadía la puntilla. «No solo es una vaga de siete suelas. Es vaga por todos los lados, vaga para formarse, vaga en el trabajo y además se lo tiene muy subidito. Está más inflada que el precio de las joyas que vende. Es muy difícil a veces trabajar con ella porque recurre sistemáticamente al insulto. Sabe lo que le duele a cada uno y ahí ataca. Me parece como compañera bastante desagradable. Hay momentos que veo que tiene muy mala baba», decía. «Lo peor es que cada vez va a más en lo negativo. «He dicho que era la sucesora natural de Belén Esteban. Pero Belén ha mejorado mucho en muchos aspectos y muchas carencias».

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Antonio David Flores, por su parte, opinaba: «La veo una chica acomodada en una situación profesional que no le ha tomado demasiado en serio. Entiendo que se ponga de uñas por la inexperencia y porque se ve acorralada. Pero es genético. Espero que con el tiempo mejore».

Gema López también tuvo oportunidad de valorar a su compañera. «Creo que se ha relajado profesionalmente. Se ha pensado que basta con cumplir y marcharse a casa». Le reconoce el mérito de haberse hecho un nombre en los medios: «Ha conseguido ser Anabel Pantoja. Ha dejado de ser ‘la sobrina de». Pero le ha aconsejado que cuando no le toque hablar de su familia «necesitas brillar a base de argumentos, a base de formación. Ahí es ella la que está perdiendo la oportunidad».

El trabajo de la sobrina de Isabel Pantoja, a examen

Miguel Frigenti se sumaba a las críticas: «La he oído decir: ‘Mañana no vengo’ y a mí no se me ocurre decir eso. Yo mato por estar aquí. Es muy poco inteligente por su parte». Carlota Corredera fue más benévola: «Creo que eres un diamante en bruto. Tienes más de un millón de seguidores porque tienes un tirón, una gracia y un futuro que está absolutamente en tus manos. Quedándote acomodada no vas a avanzar. La gente que sabe mucho de televisión sabe que no va a ser eterno». La presentadora recordaba el caso de Frigenti, que «ha estudiado Periodismo» y se esfuerza cada día. «La vida te ha dado una oportunidad. No la dejes escapar».

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Anabel, visiblemente irritada y con los ojos empañados de lágrimas, se quejaba. «¡Estoy cansada de que estéis todo el puñetero día regañándome. Estoy cansada de escuchar lo de vaga. Tengo mis cosas… A mí se me trae para hablar de los temas de mi familia. Venía de una vida muy humilde, trabajando de recepcionista como mileurista. Si hubiera permanecido en la empresa no me llamaba la atención. Cuando vengo aquí se me abren las carnes». La sevillana decía basta a tantas críticas: «No voy a aguantar más humillaciones. Que el yogur, que si el móvil».

Gema López intervenía para recordarle: «Hay tardes que no me gustaría estar en tu piel. Lo que te estamos intentando hacer ver es que es verdad que se te llama por un motivo, pero ha habido veranos en los que has venido y has participado o has hecho una sección. Puedes sacarle algo de provecho que te pueda servir. Te lo digo desde el más absoluto cariño».

La sevillana: «No me siento valorada»

Anabel se lamentaba de que sus compañeros «solo se callan cuando hablo de mi familia. No me siento valorada. Estoy escuchando cosas que son mentira, pero como no las puedo rebatir porque soy una vaga y no tengo formación…». Harta, abandonaba el plató lanzado sus quejas sobre Kiko Matamoros. «¡Cuando atacan a los míos ataco a quien sea! Este señor lleva cuatro meses diciendo que soy una mala hija. ¡Deja de cuestionarme como hija! ¡Llámame vaga, irresponsable, tibia, fea, que no tengo vocabulario! ¡Si tú no quieres que te digan mal padre no me digas a mí mala hija!».

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La sevillana, muy nerviosa, añadía: «En este caso hay dos versiones. Llevo callada 34 años porque siento respeto con quien me dio la vida. ¡Me dijo que cuántas veces fui a ver a mi padre a la cárcel! Yo tenía cinco años. Me supera que el programa. A mí me han dado toques de atención hasta el punto que me han bajado el número de colaboraciones. Que no se diga que soy la Cleopatra de Cantora. Que no se diga que no soy responsable. Le tengo que dar muchas gracias a ‘Sálvame’ y a mi tía. Pero le doy las gracias a mi madre. Porque los consejos que me da ella son los que voy a seguir».

Anabel: «¡Estáis consiguiendo que os tenga asco!»

Kiko Matamoros aparecía tras ella aplaudiendo: «¡Bravo, bravo! ¡Hay que tener cara!». Anabel se dirigía a Corredera: «Le dices al de los aplausos que se vaya a tocar las palmas a su novia. ¡Lo que estáis consiguiendo es que os tenga asco! ¡Asco de estos temas!». A continuación, le decía al colaborador: «Si para ti soy nula, qué haces opinando de mí? No soy tan nefasta para ti. ¡Deja a mi padre tranquilo! Si atacas a mi familia yo ataco a la tuya». Matamoros aclaraba: «Estoy tranquilo y no quiero que se vaya».

Pero Anabel estaba desesperada. «¡Me acusas de prepotente y tú te crees que eres el Príncipe de Inglaterra! ¡Me quiero ir! ¡Quiero ser la vaga de España!», gritaba. Matamoros, sereno, pedía perdón por haber mencionado el ingreso en prisión de su padre, Bernardo Pantoja: «Pido disculpas a su padre y a ti porque no caí en que tenía cinco años cuando su padre estuvo en la cárcel. Tampoco quiero que la gente piense que voy ahora de santo».

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La andaluza se ponía su abrigo, sus zapatillas deportivas y su bolso. Estaba dispuesta a abandonar el plató y marcharse definitivamente. «No tengo amistad con él. La animadversión que tiene conmigo no la entiendo. ¡Es que esto parece Colombo! ¡Que esto no es un thriller de Netflix! Yo pienso: ‘¿Qué le he hecho yo a este señor?».

Anabel admite que siente «miedo» cuando tiene que ir a trabajar

Corredera no entendía sus palabras: «Has dicho que sientes asco por venir a Madrid». La colaboradora le respondía: «No es asco, pero sí es miedo. Muchos compañeros que ya no están en ‘Sálvame’ han pasado por esta situación… Ahora mismo como está la vida que se van 700 u 800 personas diarias quiero estar bien mentalmente. Prefiero ser más pobre y tener el alma más limpia. Estoy ahora mismo saturada. Jamás pensé que esto podría pasar. Me duele en el alma, pero no puedo hacer nada».

Finalmente, los colaboradores lograban suavizar el ambiente y convencían a Anabel para que regresase a su sillón. Kiko Matamoros hacía un esfuerzo y destacaba sus cualidades, en son de paz. «Me han dicho que es muy buena chica, que tiene muy buen corazón y otra virtud, y esta la digo yo, es que se sube al palito como nadie. Y eso para un colaborador aunque no quiera él es muy bueno. Y la prueba la hemos visto esta tarde. También me han dicho que no es rencorosa». Sus palabras hacían llorar a Anabel, quien ha terminado aceptando de corazón sus disculpas. Y, tras mucho pensarlo, ha anunciado que no piensa irse de ‘Sálvame’. Al menos, de momento.