La cantante ha contado en ‘El Hormiguero 3.0’ cómo ha logrado encontrar su identidad musical tras varios años buscando dar un giro a su carrera.


Este martes, Ana Guerra ha ido a divertirse a ‘El Hormiguero 3.0′. La cantante ha presentado ‘Tik Tak’, un adelanto de su próximo trabajo discográfico. Será su segundo disco en el mercado, aunque es el tercero que compone. Y es que estaba preparando otro álbum que, cuando empezó la pandemia, decidió no sacar a la luz. La ex concursante de ‘OT 2017’ ha confesado a Pablo Motos que después de tres años y medio sintiendo que daba tumbos en el ámbito profesional «no sabía qué personalidad tenía».

«Antes de OT cantaba en la calle versiones. En Operación Triunfo hacía versiones», relataba. Su paso por el ‘talent’ musical la ayudó a alcanzar la fama, pero también supuso un arma de doble filo, ya que el público la situó como un tipo de artista en el que no se encontraba del todo cómoda. Así fue como empezó a indagar en su interior, buscando un «cambio hacia el otro lado de la música» en el que jugaron un importante papel el confinamiento y la terapia que ha recibido en los últimos dos años.

Enel confinamiento «me hice muchas preguntas»

«Ahora lo tengo claro después de todo un proceso de confinamiento donde me hice muchas preguntas. Se me ha venido como una artista equis. Una de las opciones que tenía era irme a vivir a otro país y empezar de cero y hacer una carrera musical como yo quería», confesaba. Y es que durante un periodo no lo pasó demasiado bien: la canaria ha relatado que «no estaba en ese momento de mi vida y no podía contar ese tipo de historias. El público es soberano y no le puedes mentir». 

«Al final, ¿qué es el éxito? El éxito es ser feliz con lo que estás haciendo«, añadía. «Pero después de este parón mundial yo cambié mucho y ese cambio se tenía que ver reflejado en mi persona y en mi idioma, que es la música». Cuando por fin supo el camino que quería seguir decidió comunicarles a los responsables de su discográfica que el disco que había grabado no era el que deseaba compartir con su público.

El día que la canaria decidió contar su «verdad»

«Fue uno de los días más importantes de mi vida. Tenía mucho miedo y al mismo tiempo estaba muy segura de lo que estaba haciendo, porque estaba contando mi verdad. Sabía que musicalmente tenía que hacer otra cosa. Me reúno con la compañía en octubre… Sé que musicalmente tengo que hacer otra cosa. Temblaba y temblaba», le decía al presentador. «Me fui un par de horas antes al estudio. ¿Y sabes lo que hice? Canté. Les dije: ‘¿Os gusta esto?’ Pues esto es lo que yo quiero ser. Me dijeron que me pusiera las pilas, que había mucho trabajo por hacer. Me dieron el ‘sí’ al momento. Me dijeron: ‘Tienes que trabajar un montón’. Compuse 40 canciones para mi disco». Por suerte, en su casa de discos entendieron su situación y aceptaron su propuesta de inmediato. Ahora tiene claro que quiere «ir desnuda por la vida y en la música«. Por eso en el videoclip de ‘Tik Tak’ se ve cómo poco a poco se desprende de todo lo superfluo hasta quedarse sin ropa, completamente desnuda.

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En su visita al programa de Antena 3, Ana Guerra también ha revelado anécdotas divertidas vividas durante el reciente proceso creativo en el que compuso temas para su nuevo disco. Como las quejas de sus vecinos por cantar de madrugada. «Te pedimos que de cantar o de tocar el piano a partir de las doce y media. Hay gente que madruga y necesita descansar», le escribió uno de ellos en una nota.

Ana Guerra participa en la nueva temporada de ‘El Desafío’, de Antena 3

Por último, el presentador y Ana Guerra adelantaban cómo será la próxima entrega de ‘El desafío’, el espacio producido por Pablo Motos y Jorge Salvador. Y en el que participará la artista. «Jamás pensé que ibas a hacer el mejor número de esta temporada», detallaba Guerra, haciendo referencia a los saltos acrobáticos que ha hecho para el espacio. «Me apetecía ponerme a prueba y date cuenta que yo no salía desde hace tres años de mi confort musical«, destacaba. «A mí la adrenalina no me gusta. Yo prefería cerrar los ojos. pero me decían: ¡Tienes que ver dónde estás! Fue un reto súper personal».