Irene Rosales ha denunciado públicamente la difícil situación que está viviendo por culpa de aquellas personas que le dejan en casa cartas anónimas


Irene Rosales y Kiko Rivera llevan un tiempo viviendo una situación muy complicada por culpa de unas cartas anónimas que le llegan a su domicilio familiar donde residen con sus dos hijas pequeñas, Ana y Carlota. La pareja está recibiendo cartas anónimas en su domicilio de Castilleja de la Cuesta donde lo más bonito que le dicen es «sois malas personas«, tal y como ha revelado la colaboradora de televisión. Todo esto llega después de que Irene pidiera a todos sus seguidores que denunciara a una cuenta de Instagram donde detrás de un perfil falso, le amenazan e insultan constantemente.

Irene Rosales recibe cartas anónimas en la casa en la que vive con sus dos hijas pequeñas

Harta de vivir esta situación, la colaboradora ha decidido denunciar públicamente la situación que está viviendo que asegura que se acerca ya al «acoso». «Os dije que denunciarais una cuenta porque recibo insultos, de vez en cuando me nombran a mis padres y ahí es cuando no puedo más, pero lo que nunca os he contado es que recibo en casa cartas, como tres o cuatro cartas a la semana, de gente desconocida donde lo más bonito es que somos unas malas personas. Imaginaros todo lo demás», comienza diciendo Irene Rosales visiblemente enfadada por la situación que tiene que estar viviendo en su propia casa.

Redes sociales

Una situación insostenible porque «ya roza un poco el acoso«, cuenta la colaboradora de ‘Viva la vida’. «Yo creo que esto ya no es nada normal», asegura. A pesar de estos momentos tan complicados por los que está atravesando, ya que a todo esto se suma la guerra mediática que tiene Kiko con su madre, Isabel Pantoja, está recibiendo muchos mensajes de apoyo, de cariño y consejos por parte de sus seguidores.

La colaboradora de televisión confiesa el infierno que está viviendo

«Muchos me estáis diciendo que denuncie, pero no puedo denunciarlo porque la mayoría de las veces viene sin nombre. Tan solo pone el nombre de mi marido o mi nombre y nuestra dirección y ya está«, confiesa. «Así que no entiendo nada», sentencia Irene Rosales muy preocupada por el hecho de que personas desconocidas se acerquen a su casa a dejar cartas anónimas. Un hecho que hace que tanto ella como Kiko estén aterrados ante esta situación.

Precisamente, hace solo unas semanas, en ‘Viva la vida’, programa en el que colaboraba, rompía a llorar por los continuos ataques que está recibiendo: «Que me digan HDP, que la muerte de mis padres me la merecía… ¡NO LO VOY A TOLERAR!», comentaba. «Me han tocado bastante las narices. Acepto que cada uno opine lo que quiera pero no que vengan a hundirme», sentenciaba visiblemente rota por el hecho de recibir tantos mensajes de insultos y críticas hacia su persona.