La princesa Mako ya se ha casado con Kei Komuro tras cuatro años con todo en contra. Su enlace no podía ser más austera, con ausencia de alegría o cualquier emoción


Cuando uno escucha hablar de una boda real se imagina grandes despliegues de honores para festejar la unión de dos miembros de una familia real. Sin embargo, en el caso de Japón, la boda ha defraudado a propios y extraños y es que el resultado del ‘sí, quiero’ de la princesa Mako y su novio plebeyo, Kei Komuro, ha sido más polémica que la esperada pompa nupcial. En esta ocasión, no ha habido honores para la princesa que, por cierto, ha dejado de ostentar dicho título por casarse por amor con un hombre alejado de los circuitos reales y aristocráticos. El pueblo no se echó a las calles para jalear por su unión. También se ha visto un improvisado desfile de alta costura de los invitados, ni grandes joyas, ni tan siquiera muestras de cariño. La boda no podría haber sido más austera, pero en la mente de los novios no estaba realizar un gran despliegue para celebrar su matrimonio, sino el simple deseo de casarse este mismo martes después de cuatro años remando a contracorriente.

Boda de la princesa Mako de Japón y Kei Komuro
Foto: Gtres

Nadie estaba a favor de la boda entre la ya exprincesa Mako y su pareja. El hecho de que fuese plebeyo ha molestado mucho no solo a la familia imperial, sino también al pueblo y a los medios de comunicación. Han tenido todo en contra, pero el amor ha sido más fuerte. Su deseo de iniciar una vida en común ha prevalecido, aunque para ello la princesa Mako haya tenido que renunciar a sus derechos dinásticos y hasta a la dote económica que le protege como miembro de la familia imperial. Y a pesar de ello, incluso durante su boda en las calles de Tokio se han producido protestas en condena al enlace. No lo tenían nada fácil, pero al final han logrado pronunciar sus votos y unirse en matrimonio.

Boda de la princesa Mako de Japón y Kei Komuro
Foto: Gtres

Pero es más, tan en contra tenían a todos que su boda no podría describirse como tal y es que ha sido más un mero trámite que legalmente les une en matrimonio, pero sin atisbo de celebración. En sí, el acto ha consistido en la presentación de su matrimonio en el registro de la oficina de Gobierno. Con esto, ya son marido y mujer. Quizá la parte más emotiva sucedía horas antes de este mero trámite, cuando la aún princesa Mako salía de la casa oficial del príncipe heredero y se despedía de sus padres y de su hermana Akasaka. Con su hermana se fundió en un sincero abrazo, pero con sus padres respetó el protocolo y se limitó a realizar la tradición reverencia para después abandonar la residencia y comenzar su nueva vida.

Boda de la princesa Mako de Japón y Kei Komuro
Foto: Gtres

El rechazo del pueblo y la familia imperial al enlace no solo descansa en el hecho de que Kei Komuro sea de procedencia plebeya, sino también por los problemas económicos que arrastra su familia. Se les adjudica supuestas deudas y esto es motivo de rechazo social. Tanta, que la presión mediática del país ha sido feroz, provocando incluso que la princesa Mako temiese caer en las profundidades de una depresión, alertando de que estaba sufriendo estrés postraumático.