Matilde de Bélgica es la reina más atrevida en esta pandemia: siempre combina sus mascarillas con el atuendo del día. El último tándem no tiene desperdicio.


Los reyes Felipe y Matilde de Bélgica han retomado con fuerza sus compromisos oficiales tras el verano. Su última aparición ha sido en la catedral de St. Bavo de Gante, donde asistieron a un concierto en homenaje al pintor flamenco Jan van Eyck, quien vivió en esta ciudad en el siglo XV y una de cuyas obras maestras adorna el altar de dicho templo. Allí pudieron escuchar al famoso Colegio Vocal de Gante, que este año celebra su 50 aniversario, e interpretaron una nueva obra para coro y órgano del compositor estonio Arvo Pärt. Era una cita cultural de relumbrón y la reina causó sensación con un original conjunto de top y pantalón dignos de reseñar.

Matilde de Bélgica lucía unos pantalones anchos con estampado de cuadros príncipe de Gales, pero con un interesante giro: eran de tejido brillante. Y no solo esto. La reina los combinó con una mascarilla a juego realizada en el mismo tejido. En este terreno la soberana se está alzando como la ‘royal’ más atrevida, procurando emparejar siempre su correspondiente mascarilla contra la Covid-19 con el estilismo de la ocasión.

Al contrario que ella, nuestra Reina Letizia prefiere llevar siempre una mascarilla normal de tipo quirúrgico azul y no destacar este elemento por encima de nada. Ni siquiera cuando ha acudido a actos más formales, como la inauguración hace unos días de la nueva temporada de ópera en el Teatro Real, ha querido cambiarla por otra más glamourosa. Matilde, en cambio, ya lo ha adoptado como costumbre y es un inequívoco gesto de moda.

Los reyes de los belgas se encuentran estos días pendientes de su primogénita, la princesa Elisabeth, quien a sus 18 años y por su condición de heredera acaba de iniciar su preparación militar en la Academia Real. Las imágenes de la joven vestida de uniforme y participando en unos entrenamientos han llamado mucho la atención. Elisabeth pasará este año en la academia como una soldado más, al igual que hizo su padre en su época. Esto abre la veda para las otras herederas europeas más o menos de su edad, como Leonor de España e Ingrid Alexandra de Noruega.

La princesa deberá vivir también en la academia con otros 169 cadetes. Eso hace que ahora Felipe y Matilde sientan un poco el síndrome del nido vacío. El pasado domingo, los reyes y sus otros tres hijos disfrutaron de una divertida jornada con ocasión del Día Mundial de los Museos, en el que visitaron la Casa de la Historia de Europa en Bruselas y luego dieron todos un paseo en bicicleta. Solo faltaba Elisabeth…