Este palacio mallorquín, una de las residencias favoritas de la reina emérita, no le gusta tanto a la soberana como a su suegra.


Estos días, las dos Reinas de España, Doña Letizia y Doña Sofía, comparten días de ‘vacaciones’ bajo un mismo techo: el palacio de Marivent. Es el palacio preferido de la Reina emérita, que ha vivido veranos maravillosos en esta residencia estival de la Familia Real Española. Allí ha reunido durante décadas a su familia y a numerosos amigos, desde el Príncipe Carlos de Inglaterra y Lady Di, el matrimonio Aznar o Barack y Michelle Obama.

El vínculo emocional de Doña Sofía con Marivent

La soberana ha disfrutado enormemente reuniendo allí a sus tres hijos: el rey Felipe VI, la infanta Elena y la infanta Cristina, quienes tienen dentro del palacio disponen de un área privada para su uso y disfrute personal. Marivent ha proporcionado grandes instantes de dicha a Doña Sofía cuando en su familia reinaba la armonía. Por eso tiene un vínculo muy especial con este palacio. Son muchos recuerdos. Casi todos ellos inolvidables.

Quien no comparte su misma visión sobre esta residencia es su nuera. Para la Reina Letizia, ir a Marivent es la gota que colma el vaso después de un largo año de trabajo. Sus días en Palma de Mallorca se producen después de que los Reyes pongan fin a su ajetreada agenda de compromisos oficiales. Y días antes de arrancar las vacaciones privadas de la Familia Real, lo que la pilla con ganas de disfrutar en la intimidad de su marido y sus niñas.

Letizia, comprometida con su trabajo en Mallorca

Para la soberana, ir a Marivent no le supone descanso alguno. Allí debe seguir trabajando desde primera hora de la mañana. Presentarse en el Club Náutico, hacer el posado oficial, presidir la recepción institucional, recibir al presidente del Gobierno y otras personalidades destacadas. Todo ello supone mucho trabajo, no cabe duda. Por eso en 2010 se sinceró con un grupo de periodistas, a los que les espetó: «¿Tú te crees que esto son vacaciones privadas? ¿Tienes tú la solución?». Aquellas palabras, seguramente, le han pesado tanto como su famoso «déjame hablar» del día de su pedida de mano con Felipe. Porque aquello cayó como una losa. No sentó bien a los mallorquines. Tampoco a la legión de «juancarlistas» y admiradores de la Reina Sofía, para quienes Marivent es toda una insignia de las estancias estivales de los Borbones.

Una cosa está clara: Doña Letizia nada tiene en contra de Palma de Mallorca. Podría decirse que lo que le pesa es que se asuma como «vacaciones» lo que siguen siendo días de trabajo, cargados de compromisos profesionales. Su vínculo con Marivent es estrictamente laboral. Y está plenamente comprometida con la labor que debe desempeñar en la isla. Bien es cierto que los días de permanencia de nuestra Reina en Marivent han sido muchos menos que los que ha pasado su suegra. También por ello su implicación ‘emocional’ es menor.