Este domingo 23 de febrero el emperador Naruhito cumplió 60 años, pero no pudo celebrarlo al uso, compartiendo los parabienes con su pueblo, debido a la alarma por el coronavirus. Hace unos días la Casa Imperial anunció que se cancelaban preventivamente todos los actos previstos (básicamente el saludo al público en los jardines del Palacio Imperial de Tokio y la posterior firma en el Libro de Saludos expresando sus felicitaciones). Se trataba de su primer cumpleaños como Emperador, desde que el pasado octubre subió al Trono del Crisantemo. Sin embargo, el soberano quiso aparecer de algún modo y ofreció una rueda de prensa en la que habló de este asunto… y de otros de índole más privada.

Naruhito aseguró que permanecerá al lado de Japón ante los desafíos medioambientales y sociales del país: «En esta sociedad que cambia tan rápidamente, estoy contemplando medidas en nuestros deberes oficiales que serán complementarios con dichos cambios. Creo que la Familia Imperial acarrea una parte de la responsabilidad».

Aunque en la nota oficial no aludían directamente al coronavirus, el monarca sí lo mencionó como causa directa de la cancelación de su cumpleaños oficial, así como expresó su solidaridad con todos aquellos que han sido afectados por este y otros desastres: «Muchas de las víctimas llevan cicatrices emocionales que todavía no han curado».

LA SALUD DE MASAKO

Aunque es proverbial la opacidad de los emperadores nipones, en esta ocasión Naruhito también tuvo palabras para su esposa, Masako. Según él, «todavía tiene altos y bajos» en cuanto a su salud. Hay que recordar que la ahora emperatriz lleva más de una década sufriendo una depresión debida a la excesiva presión por su papel en la realeza, que tuvo su punto álgido en los primeros años, cuando aún no había dado un heredero al imperio. Cuando al fin tuvo un hijo este fue una niña, la princesa Aiko, y no un varón, lo que ocasionaba un «problema», pues en Japón no está permitido que una mujer ocupe el trono.

Naruhito señaló que su esposa «está en el camino de la recuperación» y que es «una buena consejera tanto en los asuntos privados como en los oficiales». También añadió que «su estado tiene sus altibajos y su cansancio tiende a prolongarse después de un gran evento o cuando estos tienen lugar uno tras otro. No quiero que ella se fatigue demasiado, pero continúa trabajando en lo que puede».

De hecho, la emperatriz Masako ha dado muestras de una gran mejoría en los últimos años. El pasado octubre atendió sin problemas a todos los ceremoniales relacionados con la Entronización de su esposa, y de ella como consorte. En el desfile oficial en coche descubierto por las calles de Tokio se la vio con lágrimas en los ojos, pero más bien de emoción, y no de tristeza.