Mientras todos los miembros de la realeza mundial se afanan en contribuir a la lucha contra el coronavirus, hay otra cara más relajada durante el confinamiento aparte del teletrabajo que nos está permitiendo conocerles más de cerca. Es el caso de Haakon y Mette-Marit de Noruega, que en los últimos días nos han abierto, literalmente, las puertas de su hogar. Recientemente la princesa nos lanzaba varios consejos e ideas para sobrellevar mejor estos momentos, incluida una recomendación de lectura. Pues bien, ahora los herederos nos ‘invitan’ a una cena en familia en su residencia oficial de Skaugum.

En unas fotografías subidas en la cuenta oficial de la Casa Real noruega, los príncipes Haakon y Mette-Marit abren las puertsa de su salón para dejarnos atisbar un momento de su vida cotidiana. Llega la hora de la cena y los herederos y sus dos hijos se sientan a la mesa. Todavía es de día, como se puede observar por la luz que entra por las ventanas, cumplen con el horario europeo, y todo está listo ya con los platos, cubiertos y vasos esperando los alimentos reparadores al final de la jornada. Solo falta la princesa Ingrid Alexandra, de 16 años, que es la que toma esta fotografía. Su padre la mira muy sonriente, mientras Mette-Marit y su hijo, Sverre Magnus, charlan en segundo plano.

En otra fotografía se observa con más detalle la meticulosidad, a la par que sencillez, de la mesa. La vajilla es blanca, al igual que los salvamanteles de lino, y solo destaca el color lila de los vasos de cristal. Sobre el rotundo tablero de madera clara reposan una cazuela con la comida y galletitas para picar con dos salsas. Una parece ser guacamole. Como adorno, dos velas blancas. Como vemos, un estilo decorativo completamente nórdico, bonito, fresco, funcional, sin demasiadas complicaciones ni barroquismos.

La Casa Real apunta sobre estas imágenes el siguiente mensaje: «Un saludo del príncipe heredero: Aquí en Skaugum hay un panorama completo con la escuela en casa. Magnus ha hecho chili con carne para cenar como tarea en comida y salud. ⁣⁣
Un gran saludo a todos los estudiantes, profesores y padres que hacen que la escuela en casa funcione. Y a todos los que no hacen que funcione tan bien todo el tiempo…». A esto añadían una foto del perro de la familia, mirando directamente a cámara y retratado por el propio Haakon.

Un mensaje con una nota de humor que sirve para acercar a los príncipes y su familia a su pueblo en estos momentos complicados. Gracias a eso también descubrimos que su hijo, Sverre Magnus, de 14 años, ya es todo un cocinillas. Al menos se ha atrevido con «chili con carne» (lo ponen en español en el texto) y no tiene mala pinta. El jovencito siempre ha demostrado ser espontáneo y natural, hasta el punto de llegar a bostezar en algunos actos públicos, con reprimenda incluida de sus padres.

Los príncipes y sus hijos están pasando el confinamiento obligado por el coronavirus en su residencia oficial de Skaugum, situada en la localidad de Asker, a las afueras de Oslo. Goza de grandes espacios naturales alrededor y la comodidad y ligereza en interiores con más de 1.000 metros cuadrados a su disposición. Hace más de diez años el matrimonio decidió reformarla por completo, y su coste de cerca de 5 millones de euros suscitó bastante polémica. Pero el resultado mereció la pena…

Este es su hogar principal, donde el príncipe Haakon tiene su despacho oficial para desarrollar sus funciones. El aire puro ayuda también a mejorar la salud de la princesa Mette-Marit, quien tras ser diagnosticada con una fibrosis pulmonar, se ha visto obligada a reducir sus compromisos debido al cansancio que le provoca. La familia, además dispone, de una casa de verano en la pequeña isla de Dvergsøya, situada frente a la costa de Kristiansand, lugar donde nació la princesa, donde suelen hacer sus tradicionales posados antes de las vacaciones.

Hace solo unos días la familia del príncipe heredero se dejaba ver de nuevo en su hogar, con imágenes tan relajadas como esta. En este caso fue Mette-Marit las que las hizo públicas a través de su cuenta de Instagram. En ellas compartía algunas rutinas y trucos diarios para mejorar nuestro estado de ánimo durante el encierro obligado por la propagación de la epidemia y mantener «la moral alta». Hacen deporte, caminan, nadan, incluso tejen en un telar en casa… Y no se olvidan de cultivar la mente y el espíritu leyendo. La princesa nos recomienda ‘La última noche en Twisted River’ de John Irving para trasladarnos a otro universo y darnos «un pequeño descanso».

Mientras los herederos y sus dos hijos (Marius, el hijo mayor de Mette-Marit vive independizado con su novia) continúan en Skaugum, los reyes Harald y Sonia de Noruega prosiguen su aislamiento en la residencia real de Ledaal, una suerte de palacio rústico, en el que permanecerán por su seguridad hasta nueva orden.