El enlace ha reunido a un nutrido grupo de nombres de la realeza y la aristocracia europea como los grandes duques herederos de Luxemburgo, Guillermo y Stéphanie.


La realeza europea se ha dado cita en La Toscana con motivo del romántico «sí, quiero» entre la princesa María Astrid de Liechtenstein con el empresario norteamericano Ralph Worthington. La pareja ha reunido a sus familiares y amigos, entre ellos, rostros conocidos como Christian de Hannover y su mujer, Alessandra de Osma. La hija pequeña de los príncipes Nicolás de Liechtenstein y Margarita de Luxemburgo estaba radiante con un diseño con escote en uve, bordado con detalles geométricos y una larga cola.

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La novia llegaba a la catedral de Ortebello junto a su padre, el príncipe Nicolás, y precisaba de ayuda para poder subir con su vestido las escalinatas que daban entrada al templo. Uno de los detalles que más ha llamado la atención ha sido la tiara que ha portado perteneciente a la casa de Liechtenstein. Una preciosa pieza de joyería que comenzó su historia ligada a la familia Kinsky -de la nobleza centroeuropea-, pero la primera persona que la utilizó fue la princesa de Liechtenstein quien la recibió como un regalo de bodas por parte del que se convertiría en su marido, el príncipe Ferdinand Bonaventura. Se trata de una espectacular joya que mezcla plata y oro y también cuenta con diamantes.

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Una vez la ceremonia ha concluido, los novios han disfrutado de los primeros momentos como marido y mujer rodeados por sus invitados. La felicidad de la princesa María Astrid era más que evidente. Su sonrisa delataba que estaba viviendo uno de los días más importantes de su vida. Los novios han protagonizado unas preciosas imágenes en las que también se han besado delante de los numerosos reporteros gráficos que se han dado cita en el lugar. Tras las pertinentes fotos, los recién casados se subían a un vehículo clásico descapotable en color rojo.

Muchos ‘royals’ entre los invitados

Esta gran boda real ha reunido a un nutrido grupo de nombres de la realeza y la aristocracia europea en un inolvidable fin de semana en La Toscana. Entre ellos, los grandes duques herederos de Luxemburgo, Guillermo y Stéphanie, los príncipes Felipe e Isabelle de Liechtenstein, los príncipes Félix y Claire de Luxemburgo o Inés de Cominges y su marido, François du Chastel. 

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Este «sí, quiero» tiene lugar tan solo unas semanas después del enlace de María Anunciata de Liechtenstein, hermana de la princesa María Astrid, quien se casó con Emanuele Musini en Viena. Una celebración a la que acudieron Beatrice Borromeo, Pierre Casiraghi y Tatiana Santo Domingo, entre otros. La familia ha vuelto a reunirse esta vez en Italia para vivir un día inolvidable. Cabe recordar que a finales del mes de agosto la dinastía europea sufrió una importante pérdida, la de la princesa Marie, la esposa del soberano del principado, Hans Adam II. Fallecía a los 81 años por un infarto cerebral.