La cuñada de la princesa Charlène ha desvelado que antes de irse a Sudáfrica ya vivía en un apartamento a 300 metros del palacio de los Grimaldi y que aún no sabe dónde vivirá. Esto acrecienta los rumores de crisis con el príncipe Alberto, incluso ahora que están juntos tras seis meses viviendo en distintos países


Después de seis meses alejada de Mónaco, de su marido, el príncipe Alberto, y de sus hijos, la princesa Charlène llegaba al Principado el pasado lunes tras considerar que su estancia en Sudáfrica ya se había alargado demasiado tiempo. Problemas de salud eran la principal justificación oficial para explicar el motivo por el cual la princesa decidía permanecer en su tierra natal durante medio año, lejos de su familia y entre constantes rumores de crisis matrimonial. La distancia geográfica no ayudaba a desmentir la distancia sentimental y a pesar de que el propio matrimonio y su gabinete de comunicación del palacio se afanaban en ofrecer una imagen de normalidad, todo apuntaba a que la estabilidad de su relación había terminado.

Pero con la llegada de la princesa Charlène a Mónaco estas dudas no se han disipado. Menos aún después de que las palabras de su propia cuñada, Chantell Wittstock, ponga de relieve la incertidumbre reinante sobre dónde vivirá la princesa ahora. ¿Por qué vivir en palacio con su marido y sus hijos no es la primera opción? La esposa de su hermano ha hablado para ‘Daily Mail’ y ha dejado entrever que el plan principal no es que la princesa Charlène vaya a vivir en palacio de manera habitual y que en el aire aún está su entrada en la agenda oficial del Principado, pese a que ya esté recuperado de la grave infección que le alejó de su marido y sus hijos.

Palais Princier.

La cuñada de la princesa Charlène quizá no haya medido el alcance de sus declaraciones al citado medio británico, pero seguramente no hayan sido bien acogidas al echar más leña a un fuego que amenaza con descontrolarse. Asegura que ya antes de marcharse a Sudáfrica durante seis meses, ella no vivía siempre en palacio con su marido y que, en su lugar, ocupaba un lujoso apartamento de tan solo dos habitaciones, a escasos 300 metros de la residencia oficial de los Grimaldi. Ahora que ha regresado, tiene dudas de si seguirá con su independencia o si, por el contrario, pasará más tiempo con su esposo en casa. “No está claro aún dónde se instalará ni nada de eso, es decir, acaba de llegar y tiene aún que situarse. La princesa Charlène está muy contenta de ver a los niños y ellos de ver a su madre de nuevo”, explica Chantell Wittstock.

Lo que sí ha querido dejar claro es que ya sea en palacio o en el apartamento que está a tan solo 300 metros de distancia, la princesa Charlène tomará siempre la decisión que más le convenga a ella y a sus propios intereses. Pero no deja fuera el príncipe Alberto de Mónaco de esta toma de decisión y reconoce que, sea como fuere, “será con su marido y con sus hijos”.

Palais Princier.

La recuperación total de la salud de la princesa Charlène aún está en el aire, lo que explica que suceda lo mismo con sus actos oficiales, los cuales brillan aún por su ausencia en la agenda institucional. Por el momento no se la espera amadrinando actos o acompañando a su marido en sus funciones de Estado y no hay fecha fijada en el calendario para su regreso a la actividad: “Esto no pasa de la noche a la mañana. Ella, desde luego, se lo va a tomar con calma. Y sí, su principal prioridad ahora será pasar tiempo con sus hijos y su familia”, destaca su cuñada, esposa de su hermano, así como directiva de la fundación benéfica de Charlène.

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Con ello, no se espera que acompañe al príncipe Alberto el próximo sábado a su viaje a Dubái, como así ha mostrado él mismo que le gustaría que sucediese cuando ella aún seguía en Sudáfrica. La salud prima por encima de cualquier cosa y, ahora además, para la princesa Charlène, también tiene fijada como prioridad recuperar el tiempo perdido junto a sus vástagos, los cuales han estado lejos de su madre durante seis meses y necesitan sentir su calor para que su vínculo no se vea perjudicado.