Apartada de la vida social del Principado, Estefanía de Mónaco está volcada en su faceta solidaria. El príncipe Alberto ha colaborado en su última acción.


Siempre se ha dicho que Alberto deMónaco tiene en la princesa Estefanía a su ojito derecho. A lo largo de los años ambos han vivido muchos avatares, sobre todo ella. Y siempre, en todos los momentos, por complicados o polémicos que fueran, el monarca siempre ha estado al lado de su hermana pequeña. En su última aparición juntos, ese cariño se ha hecho patente una vez más. Además de que su reencuentro público se producía con el telón de fondo de una causa solidaria en la que la princesa pone todo su empeño: la lucha contra el sida.

Con motivo de esto, el príncipe Alberto ha hecho un donativo muy especial a Estefanía de nada menos que 6.000 euros. Un ‘regalo’ que no es a título personal, sino que se lo entregaba para FightAids Monaco, cuya presidencia de honor ostenta la princesa. El cheque era el resultado de una acción solidaria realizada conjuntamente entre la Cruz Roja monegasca y la mencionada organización contra el sida, en colaboración con el Ayuntamiento, bajo el título «Una luz por Navidad». Esta permitía hacer un donativo a través de Internet a favor de las personas sin hogar y aisladas. Gracias a eso se encendieron 49 luces en el Árbol de Navidad virtual.

Palais Princier.

El hecho es que Estefanía de Mónaco reaparecía de nuevo en una actividad pública del Principado después de bastante tiempo alejada del primer plano. La hija menor de Rainiero y Grace lleva una vida muy discreta, en la que apenas cumple con salidas oficiales. En ese sentido, su hermana Carolina todavía sigue siendo la mejor escudera para el soberano. Aún así, ella ‘reina’ en su corazón.

Estefanía acaba de cumplir 56 años y ya no es aquella ‘princesa rebelde’ que tanto daba que hablar en los años 80 y 90. Madre de tres hijos y actualmente sin pareja oficial, la princesa solo está volcada en este tipo de causas humanitarias. En esta ocasión, lucía un llamativo abrigo de cuadros en blanco, gris y rojo. El pelo peinado en una sencilla coleta y con gafas de ver. A la princesa poco le importa ir a la última moda ni presentarse con glamour.